Estrenada el pasado mes de agosto con escasísimo eco mediático, “Quemando suerte” es una película española independiente (rodada sin ningún tipo de subvención o ayuda pública) que merece una nueva oportunidad en la cartelera, de la que se ha hablado muy poco y poca gente conoce.

Rodada íntegramente en Las Palmas de Gran Canaria es la ópera prima de Luis Lodos.

Es la demostración de que es nuestro país se puede hacer cine original, con total independencia y escasísimos medios. Es un film totalmente low cost.

Es un thriller con muchos elementos de cine negro, por momentos en estado puro. Consigue generar tensión, implicar al espectador en la trama. Lo hace con muy poco dinero, algo que en varios momentos se nota (sobre todo en el arranque), lo que le impide ser una propuesta redonda.

“Quemando suerte” es una película imperfecta, pero contiene varios elementos muy bien trabajados. Una narración coherente. Un guión escrito para ser filmado con poco dinero, unas interpretaciones realistas y una banda sonora excelente de Lisandro Rodríguez que nos deslumbró con su partitura para el excelente documental “Jacques Leonard, el Payo Chac” y a la que dedicaremos un capítulo especial.

Producida por La Factoría Integral del Audiovisual (Encarna Mateos), se rodó en 2009 y hasta ahora solo se ha estrenado en Las Palmas de Gran Canaria y en Barcelona.

En la puesta en escena y en la construcción Luis F. Lodos demuestra en su ópera prima tener capacidad para empresas mayores. Tiene buenas ideas, claras intenciones y un estilo visual propio. Ha creado unas animaciones sencillas que acaban dando empaque a la película.

Este fue el primer score que hizo para cine Lisandro Rodríguez. Un debut de nota alta. Genera tensión con fuerte presencia de las cuerdas, aunque el piano es el instrumento principal. Por momentos se acerca al jazz latino, a lo íntimo e incluso a lo épico. En el tema central que da título al film y aparece en los títulos de crédito finales hay una perfecta síntesis. Es una canción excelente, en la que destaca la voz de Fasur Rodríguez.

En algunas escenas en las que hay pocos diálogos la música de Lisandro se convierte en protagonista, en total hay algo más de una hora de música original.

Todo el reparto funciona muy bien, destacando José Luis Martel y Yazmina Ramírez. Yazmina interpreta al personaje más misterioso, que es aparentemente frágil y sorprende positivamente por su naturalidad.

“Quemando suerte” maneja bien el tempo, por momentos con imágenes en paralelo. Los flashbacks están bien construidos y la presentación de los personajes consigue sorprender.

En el arranque, a nivel de producción, se le notan algo las costuras, pero a partir del minuto 20 el espectador se ve sumergido por la trama.

La película arranca presentándonos a Marc, un informático con una grave enfermedad que puede acabar siendo mortal. En el momento en que está más desesperado la aparición accidental de una maleta llena de cocaína cambiará su vida. Una misteriosa mujer provocará una reacción en cadena. Ajeno al mundo de la droga y a sus códigos, Marc entrará en un ambiente nuevo para él y deberá luchar por sobrevivir.

“Quemando suerte” encierra una metáfora. Un misterio por descubrir.

                      José López Pérez