Ya me lo comentó hace unos años Enrique González Macho, distribuidor, exhibidor, productor y actual presidente de nuestra academia de cine (Alta Films, Cines Renoir), las ciudades están perdiendo sus salas de cine.

En los últimos años en la ciudad de Barcelona han ido cerrado varios cines emblemáticos, de los considerados históricos y parece que con la sangría del aumento salvaje del IVA cerrarán algunas más.

Hace unos meses cerró el Renoir-Les Corts, especializado en versión original subtitulada y cine de calidad.

A comienzos del verano también bajaron la persiana los cines Napoles, cercanos a la Sagrada Familia.

El año pasado pasó lo mismo con el Rex de la Gran Vía, también lo hicieron el Lauren Sant Andreu y el Casablanca Kaplan.

En el paseo de Gracia donde estaban los Publi ahora hay una tienda Nesspreso.

En el paseo de Gracia tambiéne estaba el Savoy que actualmente es una cafetería de la franquicia la Baguetina Catalana.

Los veteranos cinéfilos de pro seguro que recuerdan dos salas que estaban muy próximas, en la plaza más céntrica de la ciudad, me refiero al Vergara y al Catalunya.

La sala Astoria de la calle París, cercana a Balmes, fue cine durante 65 años, cerró en 1999. Ahora es una discoteca.

Seguramente es el signo de los tiempos pero los que amamos ver las películas en pantalla grande lamentamos estos cierres. No es un ejercicio de nostalgia. Es la pérdida de una forma de disfrutar del Séptimo Arte.

                 José López Pérez