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90 años de Oscar: Un palmarés descafeinado. Por Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

Vivimos en una sociedad descafeinada (es decir sin café), light (es decir ligera), donde nada es lo que parece, o todo es lo que no parece, dentro de eso que algunos listillos llaman la postmodernidad, por lo que una nueva edición de los Premios Oscar de la industria de Hollywood tenía que ser por fuerza descafeinada y light. Noventa años de Oscar son ya muchos años como para no ver que el tiempo no le sienta bien a nadie ni a nada.

Como no he visto la ceremonia, excepto al final de todo, con la proclamación de película ganadora y como el presentador ha cortado por lo sano a una persona que quería hablar después de Guillermo del Toro, cierre que me ha pareció un tanto hortera, voy a valorar lo único que merece ser valorado, desde una visión puramente cinematográfica que es el palmarés. Un palmarés descafeinado y light, donde se ha querido contentar a todos (que es lo que está pasando en la sociedad actual), por lo que las estatuillas se han repartido como en una feria de pueblo. Que de 13 nominaciones “La forma del agua” sólo haya conseguido 4 premios (película, director, diseño de producción y banda sonora/es el año Desplat) pone de relieve que la gran perdedora, pese a los dos premios gordos, es “La forma del agua”, que, curiosamente si ha respetado el binomio película-dirección (como para testimoniar que Del Toro es un autor en el más puro sentido del término), pero que se ha dejado la tercera parte fundamental de lo que es una película: el guión (original o adaptado), que ha sido, en el apartado de guión original para “Déjame salir” (un premio que no merece más comentarios) y en el apartado de guión adaptado para “Call My By Your Name” (por qué no “Llámame por tu nombre”, no entiendo la manía de traducir y cambiar títulos en tantas y tantas películas y en otras, como esta, nos tiene que endosar el título original, quizás para hacerla más exótica de lo que es), como se sabe basada en la novela homónima de André Aciman, de 2007, y que le ha permitido a James Ivory, un gran director y mejor guionista, ganar su primer Oscar a los 90 años de edad, quizás para coincidir con los mismos años de los Oscar y porque, sin dudas, se lo hubiera merecido mucho antes.

Pero si “La forma del agua” solo ha conseguido 3 premios de las 13 nominaciones, quedando muy lejos de las perspectivas de las nominaciones, la gran vencedora ha sido esa cosa denominada “Blade Runner 2049” que de 5 nominaciones ha ganado 2 Oscar (mejor fotografía y mejores efectos visuales), es decir ha dejado de ganar 3, mientras que la película de Guillermo del Toro ha dejado de ganar 9. Lo mismo ocurre con “Dunkerque” (esa cosita bélica de Christopher Nolan), que de 8 nominaciones ha conseguido 3 Oscar (mejor montaje, mejor sonido y mejor edición de sonido), es decir ha dejado de ganar 5, mientras que la película de Guillermo del Toro ha dejado de ganar 9. Con lo cual, en este despropósito de palmarés el orden por números de premios en relación a las nominaciones son en primer lugar “Blade Runner 2049, en segundo “Dunkerque” y en tercero “La forma del agua”, como se puede comprobar tres joyitas de la postmodernidad.

Pero por encima de todas las películas antes citadas está “Coco” (una apuesta segura en la quiniela) que de dos nominaciones ha conseguido los dos premios (mejor película de animación y mejor canción). Algo tan lógico como que el planeta Tierra gira alrededor del sol. Pero ya se sabe que el género de la animación no tiene la misma proyección que la ficción con intérpretes humanos, por lo que el éxito (ya ganado con las recaudaciones que ha hecho) siempre será menos alabado que el de “La forma del agua” (un pastiche a la mexicana, menos interesante que la tradición mexicana sobre la muerte).

Por lo que hace al premio a la mejor película extranjera (es decir de habla no inglesa) sobran los adjetivos sobre “Una mujer fantástica”, esa película chilena de Sebastián Lelio, cuando estaban nominadas grandes películas como “En cuerpo y alma”, “Sin amor” y “El insulto”. Seguro que los miembros hispanos de la Academia la han votado en masa y quizás es lógico porque seguramente no dominan ni el húngaro, ni el ruso, ni el árabe.

Por lo demás, todo como se esperaba, la luchadora Frances McDormand ha vuelto a ganar un Oscar, veinte años después por su gran papel en “Fargo”, ahora como esa impresionante madre coraje de “Tres anuncios a las afueras” (indignamente no ganadora como mejor película, pero es que a los estadounidenses no les va la violencia!!!), su compañero en la película Sam Rockwell la ha acompañado como mejor actor secundario; la extraordinaria Allison Janney ha ganado  el Oscar a la mejor actriz secundaria por esa madre malvada de “Yo, Tonya” (una película más grande de lo que pueda parecer) y como no podía ser de otra manera el premio al mejor actor crea las dudas lógicas y las polémicas consecuentes, porque al premio que se le ha dado a Gary Oldman (merecedor mucho antes de haber ganado un Oscar por trabajos más consistentes) como mejor actor por “El instante más oscuro”, que ha ido acompañado con el premio al mejor maquillaje y peluquería, con lo que la pregunta de rigor es si el premio se le ha dado más por las horas de maquillaje y caracterización que por su dimensión de Sir Winston Churchill (algo que nunca se sabrá). Y como no podía ser de otra manera el premio al mejor vestuario ha sido para una película de vestuario como es esa otra cosita titulada “El hilo invisible” (nunca Paul Thomas Anderson se había equivocado tanto).

Lo más útil de esta edición número 90 (parece ser que cuando se está en la cuarta edad se tendría que ser más serio en todo), además del aroma a descafeinado y del gusto a light, es reafirmar que a la Academia de Cine de Hollywood, como a los estadounidenses, le va más hablar de la Segunda Guerra Mundial (no hay nada como mirar hacia el pasado para no ver el presente) que de las guerras en las que está metido y en las más recientes de su larga historia bélica, por eso películas como “Deber cumplido” y “La última bandera”, son olímpicamente obviadas, no sea que alguien se dé cuenta de la mentira anual de los premios Oscar.

 

Postdata. Y no es por nada, pero los Oscar ya estaban antes de Donald Trump.

Sobre Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

Periodista cultural,Crítico de Cine

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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2 comments

  1. Antes del muro que entren los mariachis

  2. Gracias por tu siempre interesante visión de los premios. Calificar «El hilo invisible como «cosita», me ha encantado jaja. ¡Bravo!

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