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El arte de componer música para Cine. Por Pere Hernández

¿Realmente es un arte poner música a una película? Hace unos días José López me propuso una interesante idea, hacer una disertación sobre el arte de componer “bandas sonoras” para películas, así que humildemente voy a hacer mi pequeña aportación.

Antes de empezar permitid que me presente. Mi nombre es Pere Hernàndez, nací el año mágico de 1964 y he tenido la suerte de poder realizar profesionalmente una de mis pasiones, componer música para teatro, publicidad y cine desde hace ya unos cuantos añitos!

El cine, una de las manifestaciones artísticas más jóvenes que tenemos y podemos disfrutar, pasó desde sus inicios por diversos procesos evolutivos, si más no en el modo en que llega al espectador.

Ha resultado ser un arte en constante transformación. Primero solo era una mera exposición de imágenes consecutivas en blanco y negro. Luego llegó “la voz”. No olvidemos la primera película sonora, “The Jazz Singer (El cantor de Jazz)”, de 1927. Posteriormente se llenó de color con las primeras animaciones de Disney en los años 30. Pasó por la pantalla en gran formato, el cine en 3D y vete a saber qué nos deparará el futuro.

Pero hay algo que desde su más tierno inicio nunca faltó, La Música.

Desde el clásico pianista que, en tiempos pretéritos iba ilustrando musicalmente las escenas mudas y en blanco y negro que se iban proyectando en la pantalla, hasta las más sofisticadas bandas sonoras, la música ha estado presente siempre en el cine. Y ¿porqué?

La música tiene una capacidad exclusiva y es la de transmitir emociones sin palabras ni imágenes. Es decir, solo con escuchar una pieza musical podemos sentir alegría, tristeza, melancolía, miedo, tensión, puede hacernos tocar las olas del mar o volar como un colibrí. La música nos emociona y nos hace sentir.

Cuando desde el principio se dieron cuenta (no hacía falta ser muy listo para ello puesto que música para espectáculos ha existido desde la noche de los tiempos, como el teatro griego, por ejemplo) de que la música en el cine realzaba de una forma exponencial todas las acciones que se sucedían en la pantalla, no prescindieron casi nunca de ella.

Permitidme un pequeño inciso. El concepto BSO, que es el acrónimo de Banda Sonora Original o en inglés OST (Original SoundTrack), se ha utilizado para referirse exclusivamente a la música que está incorporada en una película.

A pesar de ser un concepto generalmente aceptado con esa definición te he de decir que no es del todo correcto, puesto que una banda sonora la configura la música, las voces, todos los efectos sonoros que se incorporen a la película e incluso… “los silencios”!

En todo caso, el término más correcto sería el que se utilizaba clásicamente para el teatro: “Música Incidental”. Pero … no nos vamos a pelear por eso!.

Desde “El Nacimiento de una Nación” de David Griffith (1913), con su música incidental compuesta por Joseph Carl Breil, pasando por “Alexander Nevsky” de Sergei Eisenstein (1936) con música de Sergei Prokofiev, siguiendo con “Lo que el viento se llevó” (1939) con música compuesta por Max Steiner y sumando a George Gershwin, Bernard Herrmann, Morricone, Bernstein, Goldsmith, Mancini, Williams, Elfman, Zimmer… muchos han sido los compositores que, con su arte y adaptándose a los estilos y gustos de cada época, llenaron el cine de sensaciones acústicas.

Estos compositores, con su música, han conseguido hacernos llorar, reír, enamorarnos, entristecernos, atemorizarnos. Nos han hecho sentir héroes y villanos. Nos han transportado a las más intrépidas aventuras cruzando océanos, selvas o el espacio exterior. Esa es la magia de la música en el cine.

Te invito a que hagas un sencillo experimento. Si tienes en casa el DVD de, por ejemplo, la película SAW te propongo que vayas a cualquier punto al azar de la misma y pulses play situando el volúmen a 0, Mute. observa uno o dos minutos qué es lo que te sugiere lo que estás viendo mientras todo está en silencio. Ahora pon el volúmen a tope y compara las sensaciones. ¿Sorprendente, verdad? !Ahora si que da miedo!

He elegido una película del género de terror porque quizá es donde se nota, de una forma más extrema, el impacto de la música y los efectos sonoros sobre las imágenes.

Pero, ¿en qué consiste el “arte” de componer música para el cine? simplemente en meterse en la acción, vivirla y traducirla a música. Ese, a pesar de que pueda parecer demasiado simple, es el proceso elemental para componerla.

Pero la gracia está en el toque y estilo personal de cada compositor. Te pondré un ejemplo, supongamos que encargas una música para una escena de, pongamos un minuto, a tres compositores distintos. Cada uno te ofrecerá, musicalmente, una versión absolutamente singular y personal de lo que las imágenes (las mismas para todos) le han sugerido para empezar a componer. El resultado: escucharías tres bandas sonoras bien distintas pero que en su esencia te transmitirán la misma emoción.

Algo que nunca se debe olvidar es que el proceso de componer la música para una película está vinculado al buen entendimiento entre lo que espera la persona que dirige y lo que le puede ofrecer la que compone.

Para tener el éxito asegurado ambas deben hablar “el mismo idioma”, es decir la primera debe explicar muy bien qué pretende transmitir al reforzar musicalmente ciertas escenas, y la segunda debe ser capaz de captar rápidamente ese mensaje y traducirlo en notas musicales.

Y ¿Cuántos músicos se necesitarán para una composición de este tipo? La dimensión orquestal de una composición para un film puede variar enormemente dependiendo del estilo musical elegido.

Por ejemplo, puedes escuchar simplemente unos pianos con toques minimalistas en “Los intocables”, compuesto por Ludovico Einaudi, creando una atmósfera absolutamente seductora.

O también puedes percibir un aire más “jazzístico” como el que Bernard Herrmann creó para “Taxi Driver”. Sin olvidar algo más pop y ligero como el estilo que Dave Grusin aplicó para “Tootsie” y terminando con la culminación de la orquesta total con que, por ejemplo, John Williams usó para su “Star Wars” ahora que, con la nueva entrega, vuelve a estar de actualidad.

En resumen, componer música es fascinante pero componer música para ilustrar un film o un espectáculo es un reto realmente apasionante que, los que tenemos el placer y honor de ejercerlo, nos hace sentir verdadero orgullo.

Pere Hernández

@AUDIOARTESTUDI

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About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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