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Burruezo & Nur Camerata: El desafío de lo verdaderamente independiente. Nadie es profeta en su tierra. Por Pedro Burruezo

Burruezo & Nur Camerata graba dos conciertos en exteriores en el Albaicín de Granada para la televisión estatal turca. En este texto, Pedro Burruezo, que acaba de publicar junto a Maia Kanaan y Jordi Ortega (y otros muchos músicos) “Dervishes & Troubadours” (Satélite K), nos cuenta la experiencia. Y, sobre todo, nos cuenta mucho más: el desafío de hacer una música realmente independiente e inclasificable que no siempre es bien valorada por los tuyos: tendrán que venir de fuera para que tus propios compatriotas empiecen a saber que se está cociendo en la casa de tu vecino… En la primera foto, Burruezo, Maia Kanaan, Jordi Ortega y Hasan Sevil, director artístico de un nuevo programa musical de la televisión estatal turca que quiere reflejar el interés de algunos aventajados músicos del territorio español por lo andalusí, lo sufí y la mezcla entre Oriente y Occidente en el siglo XXI.

 

El mundo de la música está muy loco. Es difícil que a un artista como yo (y a los músicos del grupo y/o a otros artistas/grupos afines) le hagan caso unos medios cada vez más al servicio de patrocinadores confesables e inconfesables de festivales y demás eventos. La dictadura indie impone sus normas y el mainstream, también. Los patrocinadores, todos de la industria alcohólica, se frotan las manos porque sus designios son bien aceptados por prácticamente el 80% del público. Encima, si no tienes carné de ningún partido… eres carne de lista negra. Y no solo eso… Demasiado catalán para Madrid. Demasiado charnego para Puigdemont. Para colmo, si tu música no es ni bailable, ni politizada, ni social, ni sainetera, ni mitinera, ni virtuosística… pues sobrevives gracias a la voluntad del Cielo. Como esta música no se puede definir, como no es etiquetable, como bebe de diversas fuentes, como no admito cosificarla ni encorsetarla, pues no se lo ponemos fácil a nadie. Pero, ¿qué música es esta que sobrevive a pesar de tantos pesares y a pesar del mundo moderno, pragmático, hipertecnológico y donde todo tiene que ser de usar y tirar?

Una música hecha con el corazón y dirigida a los corazones. Una música devocional en su sentido más profundo pero sin olor a incienso, ya me entienden. Una música que bebe de fuentes antiguas o no (la música andalusí, el flamenco, las músicas trovadorescas, la música de la cristiandad medieval, lo sefardí, Arvo Part, la poesía de Ibn Al Arabi…) para difundir un mensaje radicalmente contemporáneo: una sociedad que vive en ausencia de lo sagrado está condenada al suicidio y al dolor de millones y millones de personas. Y, por ende, en el mundo feo de hoy… la búsqueda de la belleza constituye en sí misma, casi, un camino espiritual. Canciones que no hablan de amores, sino del Amado; canciones que no hablan de lo imaginario, sino de lo imaginal; canciones que no hablan de sueños, sino de lo único Real; canciones que no quieren sorprender a nadie, que no buscan el aplauso fácil, que no quieren ser graciosas… Canciones que acaban removiendo conciencias hablando del tabú más grande de la sociedad moderna (el que quiera entender… que entienda).

Canciones que ni siquiera tienen la necesidad de provocar porque son una provocación en sí mismas para la sociedad de masas.

Cualquiera pensaría, pues, que este artista y sus músicos están condenados al fracaso más estrepitoso. Y quizás el lector no ande demasiado desencaminado. Pero, como siempre ocurre, no todo está tan claro y nada es blanco o negro únicamente. Así, mientras unas puertas se cierran a cal y canto, otras se abren para sorpresa de todos. Y, mientras a un servidor le cuesta que los medios audiovisuales nacionales/estatales se fijen en esta propuesta indescriptible e inclasificable, de repente te llaman de la TV estatal turca. Que te quieren filmar dos programas en Granada. Que te pagan los gastos, la estancia, que hay un pequeño caché para los músicos (ojo: en las Tv’s catalana y/o española solo le pagan a Julio Iglesias y a Bisbal y para los músicos más humildes nunca hay ni un euro y nos dicen que nos conformemos con la promoción…). Y, encima, vas allí, te tratan la mar de bien y te dicen que esta música es el reflejo de Al Andalus en el siglo XXI. Y uno recuerda a Garaudy: “”Al-Andalus supo traspasar todas las fronteras y proyectarse fuera de sus límites geográficos. En su universalidad llevó su influencia a los trovadores de Occitania, lo mismo que a Dante, la dimensión mística del Amor, la de la ‘Vida Nueva’, lo mismo que se encuentra en los ‘Fieles de amor’, lo mismo que en la ascensión espiritual de la ‘Divina Comedia’”. Ese Al Andalus que inspiró a Goethe, a Cervantes y a toda Europa, directa o indirectamente, ese Al Andalus que trajo a Europa a los griegos… Ojo: ¿Y si resulta que, silenciosamente, una nueva generación de músicos quieren revivir aquel esplendor y mostrarlo al mundo y resulta que los de aquí no lo ven y lo perciben con más claridad los de otros países? Todo es posible. Sí, señores, la TV turca ha venido a grabar a diversos artistas que se inspiran en la belleza de Al Andalus pero que hacen una música absolutamente comprometida con su época. ¿Quiénes son? Empiecen a abrir sus orejas… y descúbranlo antes de que medio mundo se haya enterado, menos nosotros mismos.

En fin, lo dicho: que el mundo de la música es un mundo de locos y que nadie es profeta en su tierra.

Pedro Burruezo

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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