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En busca del Gin Tonic perfecto. Breve historia de este exitoso cóctel clásico. Por María Hilda López Pérez

El Gin tonic es un cóctel compuesto de ginebra y agua tónica, en unas proporciones sugeridas de 1:1, 1:2, 1:3 y 2:3, sin embargo, la proporción más popular es 1:4, 50 ml de ginebra y 200 ml de tónica. Si bien en los últimos años  esta bebida se ha hecho popular y preparar el Gin Tonic perfecto se ha convertido en un arte, la bebida  viene del siglo XIX, cuando los científicos franceses Pierre Joseph Pelletier y Joseph Bienaimé Caventou descubrieron  hacia 1817 que era la quinina el compuesto presente en la corteza del quino, un árbol peruano, que desde tiempo atrás era utilizada por los incas para aliviar los síntomas de la malaria e incluso conseguían curar esta enfermedad. En 1820 consiguieron aislar el compuesto y empezó a utilizarse en pastillas como medicina para combatir esta enfermedad, pero la combinación de tónica y ginebra que hoy nos resulta tan popular surgió en la India, cuando los oficiales británicos enfermos de malaria, viendo que las pastillas tenían un sabor excesivamente amargo, empezaron a disolverlas en agua azucarada con ginebra y un poco de lima. De esta manera nace el Gin Tonic, que rápidamente se hizo famoso.

Pero nada seria de este coctel sin la tónica y la ginebra, sus ingredientes. Por lo que respecta a la primera, fue en 1783, cuando Johann Jacob Schweppe, joyero de origen alemán residente Ginebra (Suiza), inventa un sistema eficaz con el que introducir burbujas de dióxido de carbono en el agua envasada en botellas, y funda una compañía a la que puso su nombre y la estableció en Londres, capital europea de la época, donde primero el agua con gas y luego las sodas de frutas hicieron furor. Hacia 1870 Schweppe & Co incluyo quinina en la soda carbonatada de naranja para producir agua tónica, bebida que además de refrescante era un medicamento para combatir el paludismo.

La ginebra es una bebida blanca, de alto contenido alcohólico que se obtiene a partir de la destilación de alcohol de cereales (cebada sin maltear, rectificada con bayas de enebro y otras aromáticas como cardamomo, angélica, corteza de cassia, lirio y cáscara de naranja etc. que le dan su fragancia y aroma característico). Se  trata de un aguardiente derivado del genever o jenever neerlandés. Su graduación alcohólica varía entre 37° y 47°.  Hay  fuentes que citan que la ginebra fue creada por los monjes holandeses crearon la ginebra como medicina a principios del siglo XII para combatir la peste bubónica, y se sabe que la llamada “aqua juniperis” fue embotellada por primera vez en 1575 por Lucas Bols en los Países Bajos, otra teoría es que nació en el siglo XVII, en Holanda, por obra de un boticario llamado Leiden que mezcló la ginebra que se consumía (de muy baja calidad) con bayas de enebro, para suavizarla. Su nombre lo tomó del término holandés jenever, que significa enebro; el que a su vez deriva de la palabra latina juniperus, origen de la castellana ginebra.

A finales del siglo XVI, los soldados ingleses descubrieron en Holanda la Genever, después de presenciar su efecto en los aliados. La llevaron con ellos de vuelta a Inglaterra, donde pasó a llamarse Gin. En 1689 Guillermo de Orange prohibió todas las importaciones de licores de Francia, lo que tuvo como resultado la supresión de la Distillers Charter y, en consecuencia los ciudadanos británicos obtuvieron el derecho de elaborar su propia ginebra, lo que aumentó su popularidad. En el siglo XVIII la ginebra se había convertido en la bebida nacional de Inglaterra. Surgió la London Dry (o ginebra seca), uno de los mejores licores del mundo.

El combinado desde el 2013  tiene su día Mundial, que es el 19 de octubre. Actualmente se organizan eventos como la World Class Competition donde los mejores  barmans  compiten para llevarse el premio al Gin Tonic más original.

Schweppes en su página web dice cómo preparar el Gin Tonic Perfecto

1) El vaso perfecto y bien frío.

El vaso debe ser de boca ancha para permitir salir los aromas de la copa. Añadir cuatro o cinco cubitos de hielo y moverlos hasta que el vaso esté bien, bien, frío, eliminar el agua sobrante para no aguar la copa.

2) El alcohol en su justa medida.

Servir 5cl de alcohol sobre los cubitos para conseguir que llegue a la temperatura óptima. La media de 4cl es perfecta para conseguir la intensidad adecuada. Una cuestión de equilibrio.

3) El perfume

Añadir los botánicos recomendados para la copa perfecta: twist de cítricos, semillas, flores… (Esto depende de la marca de ginebra). En este paso, el objetivo es que los aromas se mezclen con el alcohol y desprendan su fragancia.

4) El mixer: frío y despacio.

Vierte el mixer muy frío y despacio para no romper su burbuja. Se Puede hacer  ayudando con una cuchara o con mimo sobre los cubitos de hielo.

5) La decoración y toque final.

Remover con sólo un toque de arriba abajo la cuchara para mezclar los ingredientes y no romper la burbuja. Después esperar 30 segundos para que se fundan todos los ingredientes. Al final se pueden añadir más botánicos como decoración.

 

María Hilda López Pérez

@artemisia2

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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