Home / Audio / Música / “Comanchería” (2016): Dinero, maldito dinero. Por Ruiz de Villalobos

“Comanchería” (2016): Dinero, maldito dinero. Por Ruiz de Villalobos

La visión de “Comachería” (“Hell or High, Water”, 2016) (“Contra viento y marea”), la más recientes película del escocés David Mackenzie (10 de mayo de 1966), provoca varias preguntas, plantea varias incógnitas y propone variados puntos de vista. ¿Estamos ante un neo western? ¿Se trata de un thriller en la denominada América profunda? ¿Es una diatriba contra el sistema bancario actual, donde el capitalismo arrasa sin orden ni concierto? ¿O es un western crepuscular sobre los últimos antihéroes americanos? ¿Bebe de San Packimpah o de los hermanos Coen? ¿Quiénes son los héroes? ¿Es sobre el tópico de malos y buenos?

Muchas son las preguntas que pueden sobrevolar la visión de la película, pero hay una sola respuesta: es una obra magnífica, un alegato a favor de los desfavorecidos, una diatriba contra el poder, el del dinero y el del orden que impone el dinero. La historia de los dos hermanos Howard, Tanner y Toby (dos magníficos Ben Foster y Chris Pine) es una historia tan vieja como eterna: la desesperación como única arma, el traspasar el límite como única alternativa. Asaltan las delegaciones del mismo banco que los tienen hipotecados porque no pueden asaltar los cielos. Roban y matan porque le han hecho perder el juicio. Ni son malos, ni son buenos. Son el producto de un momento histórico, de una situación concreta. No es importante que sean tan diferentes, porque están tocados por la misma desesperación.

Y enfrente de ellos los dos agentes de la ley: el veterano ranger Marcus Hamilton (otro gran trabajo de Jeff Bridges) y su ayudante, el mestizo Alberto Parker (soberbio ese gran secundario que es Gil Birminghan), dos lobos que se odian, se muerden y pelean entre sí (el racismo sobrevuela su relación), pero que son incansables tras las presas que deben perseguir.

“Comanchería” es una película de emociones y de impactos, donde la violencia es moneda de cambio, la intriga la tela de araña con la que su guionista, el brillante Taylor Sheridan (recuerden “Sicario”, de Denis Villeneuve, 2015), envuelve al espectador, y santificando todo, organizando la convulsión y el exceso, la mano arrebatadora de David Mackenzie (“Convicto”, 2013).

Sea como sea, gusten los westerns o los thrillers, o los dramas de siempre, cerrar un año, o abrir otro con “Comanchería” puede ser una buena fórmula para recordar que tenemos tripas y que a veces pueden más las tripas que el corazón.

Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

 

 

 

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

Check Also

Programa 111 de No Solo Cine en las Ondas

Os ofrecemos ahora el programa de esta semana de No Solo Cine en las Ondas, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *