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Computación, STEM e integración. Por Enrique Dans

Estudié Magisterio, en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Barcelona, tanto en la sede de la calle Melchor de Palau, cercana a la estación de Sants, como en la zona universitaria cercana al Camp Nou. Mi especialidad es Ciencias Humanas. Durante once años ejercí de profesor, fundamentalmente dando clases de Lengua y Literatura Castellana, en lo que en aquella época era segunda etapa de EGB, es decir 6º, 7º y 8º de EGB (alumnos entre 12 y 14 años), pero dejé de creer en el sistema, luego perdí la vocación y finalmente lo dejé. Eso sí, la docencia siempre me ha interesado. Quizá por todo esto me ha interesado especialmente el artículo de ayer, en su página www.enriquedans.com, y por eso le pedí que me dejara publicarlo íntegramente en nosolocine.net

Su respuesta, como siempre, ha sido positiva, de manera que os dejo ya sin más dilación con el gran Enrique Dans.

 

Un artículo en Quartz, titulado “You probably should have majored in computer science“, anima a los jóvenes a iniciar estudios en Ciencias de la Computación en particular y en materias STEM en general, dado el enorme diferencial de puestos de trabajo sin cubrir en el mercado frente a la disponibilidad actual de graduados en la materia. La evidencia es clara: a medida que vivimos más y más rodeados de dispositivos programables, y estos pasan a definir de una manera más clara nuestro ecosistema y la forma en que llevamos a cabo más y más tareas, la demanda de profesionales capaces de interactuar con esa capa de la realidad crece de manera incesante.

 

¿Quiere esto decir que deberíamos conseguir que más y más personas optasen por estudiar Ciencias de la Computación? En efecto, los trabajos que requieren habilidades consideradas dentro de las llamadas disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) muestran un crecimiento de más del doble que el resto y se sitúan de manera consistente entre los mejor pagados, pero la conclusión no es tan sencilla. En primer lugar, porque la propia estructura de muchos de esos estudios es notablemente imperfecta, ha evolucionado muy poco a lo largo de las últimas décadas en contenidos y metodologías, y está en la actualidad bastante alejada de lo que el mercado parece demandar. Y en segundo lugar, porque nos pongamos como nos pongamos, la sociedad necesita profesionales de muchos tipos y habilidades muy variadas.

 

¿Tiene sentido un futuro en el que todos nos dedicamos a la computación? Obviamente, no. Que la demanda para ese tipo de puestos de trabajo crezca tiene todo el sentido del mundo dado que la tecnología evoluciona y forma una parte cada vez mayor de nuestras vidas, pero ni todos los puestos de trabajo van a ser cubiertos por graduados en Ciencias de la Computación, ni tendría sentido que fuese así. Lo que sí ocurre, sin embargo, es que la penetración de la cualificación en cuestiones relacionadas con las Ciencias de la Computación se extiende de manera natural a más y más disciplinas profesionales: el trabajo del biólogo, del médico, del arquitecto o del agricultor del futuro tienen, sin duda, un componente tecnológico cada vez más importante, y ese componente requiere cada vez más el desarrollo de las habilidades necesarias no solo para utilizarlo como simples usuarios, sino también para su conceptualización.

 

La solución, sin duda, está en incorporar STEM a la educación a todos los niveles. La elevada demanda de profesionales de STEM no solo está reflejando la necesidad de trabajadores dedicados estrictamente a STEM, sino también la ausencia total de graduados de muchas otras disciplinas con conocimientos operativos suficientes como para desarrollar adecuadamente su trabajo en sus materias. La preparación de un agricultor ha estado tradicionalmente muy alejada de las materias STEM, y sin embargo, hoy en día, para una agricultura eficiente, es preciso manejar, como comentaba en una entrevista el pasado enero, tecnologías que van desde tractores autónomos hasta drones, pasando por la sensorización, la planificación de la producción o la integración en redes de productores como la Farmers Business Network (FBN) , una iniciativa participada nada menos que por Google Ventures. Y si eso ocurre en una actividad tan supuestamente tradicional la agricultura, ¿qué no va a ocurrir en otros ámbitos? En Medicina, pronto un médico que opere a través de un sistema  de asistencia robótica tendrá ventajas indudables frente a uno que lo haga de la manera tradicional, y aunque la disciplina aún se encuentre en la fase de tecnologías propietarias y no modificables, pronto llegará una segunda época en la que no será así, y el propio médico será quien defina y parametrice sus necesidades interaccionando con la máquina. O saltando a otra disciplina tradicionalmente poco sospechosa de interacción con las Ciencias de la Computación, un licenciado en Derecho deberá aprender, a lo largo de su grado, cómo interactuar con sistemas de inteligencia artificial como Ross, capaz de marcar hoy en día una gran diferencia a la hora de prepararse para un juicio. La penetración de la tecnología ocurre en una cantidad tan grande de disciplinas, que la demanda de profesionales preparados debe satisfacerse no solo a través de la creación de más graduados en STEM, sino también mediante la integración de STEM en una gran cantidad de disciplinas en las que en este momento no está presente, además de iniciar su aprendizaje en las fases más tempranas de la educación.

 

En el momento en que la educación se separa de la realidad del mundo en que vivimos, la sociedad pasa a tener un problema grave de inadaptación. No, no se trata de aprender “nuevas tecnologías” (por favor, ¿cuántos años tenemos que pasar conviviendo con smartphones con total normalidad como para que los dejen de considerar “nuevas” tecnologias?), sino de integrarlas en el proceso educativo a todos los niveles, con total normalidad, como una parte más del entorno. Ningún curriculum educativo debería considerarse completo o adecuado sin la necesaria dosis de Ciencias de la Computación, sin entender cómo la tecnología va a afectar al desarrollo de esa actividad en el futuro, y sin preparar a los profesionales para ello. Más graduados en materias STEM, pero también más materias STEM en cada grado, a todos los niveles. Más STEM, sí, sin duda. Pero también mucha más integración.

 

Enrique Dans

@edans

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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