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Contaminantes: Pubertad precoz en niñas

Las hijas de las mujeres embarazadas que comieron y bebieron carne y leche contaminada con PBB’s podrían estar comenzando a menstruar mucho antes que sus compañeras. Es lo que se deduce de un artículo publicado en el último boletín de “Vía Orgánica”, en Estados Unidos, que ha reproducido “El Ecomensajero Digital” de Vida Sana en su última edición..

Este es un caso extremo, pero la verdad es que todos formamos parte de un “experimento secreto”, porque los productos químicos que provocan trastornos hormonales se encuentran en todos lados. El bisfenol A (BPA), un petroquímico industrial que actúa como estrógeno sintético, se encuentra en nuestros productos de plástico, en nuestros productos enlatados, en los selladores dentales y hasta en los recibos de las cajas registradoras.

EWG

Las pruebas de laboratorio realizadas por el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG por sus siglas en inglés) detectaron BPA en la sangre del cordón umbilical del 90 por ciento de los recién nacidos analizados (junto con otros 230 productos químicos más). Así lo ha publicado The New York Times: “Una de las preocupaciones, entre los padres y los investigadores, es el efecto de las exposiciones simultaneas a muchos imitadores del estrógeno, incluyendo el compuesto BPA, que está en todos lados”.

Nadie sabe lo que ocurre cuando un feto en desarrollo o un niño pequeño es expuesto a cientos de químicos, muchos de los cuales imitan las hormonas naturales de su cuerpo y que pueden desencadenar grandes cambios en el cuerpo incluso en las personas adultas, y más durante el periodo más rápido y vulnerable de desarrollo (en el útero y de edad muy temprana).

 

FTALATOS

Desafortunadamente, el BPA es sólo uno de los ejemplos. Otros incluyen a los ftalatos, un grupo de productos químicos industriales utilizados para hacer plásticos, como el cloruro de polivinilo (PVC), más flexibles y resistentes. También son uno de los disruptores endocrinos más poderosos y se encuentran en casi todos los empaques de los alimentos procesados, así como en las cortinas para baños, detergentes, juguetes y productos de belleza como esmalte para uñas, spray para el cabello, champús, desodorantes y fragancias.

Otros productos químicos ambientales como los PCBs y DDE (un producto resultante de la degradación del pesticida DDT) también podrían estar relacionados con el desarrollo sexual temprano en el caso de las niñas. Tanto el DDE como los PBCs son conocidos por imitar o interferir con las hormonas sexuales.

El ácido perfluorooctanoico (PFOA) que se encuentran en los utensilios de cocina también entra dentro de esta peligrosa categoría, al igual que el fluoruro, que se agrega a la mayoría de los suministros públicos de agua en los Estados Unidos. Las investigaciones demuestran que los animales tratados con fluoruro tuvieron niveles de melatonina más bajos, reflejándolo en una reducción en los niveles de metabolitos de melatonina en la orina de los animales. Esta reducción de los niveles melatonina circulante estuvo acompañada- como era de esperarse- por un inicio mucho más temprano de la pubertad, en el caso de los animales hembras tratados con fluoruro.

RIESGO DE CÁNCER
Si un producto químico es capaz de influir en la tasa de su desarrollo reproductivo, entonces también podría ser capaz de influir en otros procesos de crecimiento sensibles a las hormonas, y de hecho este es el caso.

Por ejemplo, nuevas investigaciones han detectado la presencia de ésteres de parabenos en el 99 por ciento de los tejidos de cáncer de mama analizados. Los parabenos son productos químicos con propiedades parecidas a las del estrógeno y el estrógeno es una de las hormonas relacionadas no sólo con la pubertad, sino también con el desarrollo del cáncer de mama. Estos productos químicos son utilizados en infinidad de productos domésticos.

Investigaciones recientes también han confirmado la presencia de compuestos previamente desconocidos que causan cáncer e imitan al estrógeno: los metales. Sí, se ha demostrado que una gran variedad de metales actúan como “metaloestrógenos” con la capacidad de añadirle una carga estrogénica al cuerpo humano, por lo tanto aumenta el riesgo de cáncer de mama y posiblemente también la pubertad temprana. Muchos de estos metales, que se añaden a miles de productos de consumo, incluyendo las vacunas, han sido identificados como capaces de unirse a los receptores celulares del estrógeno e imitarlo.

Vía Orgánica

 

 

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