La actual crisis política y económica, y las líneas de actuación de los neoliberales que pretenden suprimir la clase media y que solo haya en la faz de la tierra ricos, muy ricos –es decir, su casta- y pobres, muy pobres incultos y fácilmente manipulables.

Esto me hace recordar el excelente documental de 2009, “La doctrina del shock” (su título original es “The shock doctrine”). Tardó en estrenarse en España –y lo hizo casi de tapadillo- casi tres años. Dura 79 minutos y no tiene ni un solo segundo de relleno.

Estamos ante un documental de tesis, dirigido por Michael Winterbottom y Mat Whitecross.

Winterbottom nació en Blackburn, Reino Unido, el 29 de marzo de 1961), es un cineasta inclasificable, arriesgado. En su filmografía hay películas tan distintas e interesantes como “Camino a Guantánamo”, “In this world”, “Welcome to Sarajevo”, “Wonderland”, “24 Hours Party People”, “Jude”, “Código 46” o “Nine songs”.

Whitecross ya había colaborado con Winterbottom en “Camino a Guantánamo” en 2006.

“La doctrina del shock” muestra las barbaridades –y atrocidades- que han causado la aplicación de las teorías económicas y ultraliberales de Milton Friedman y la escuela de Chicago.

Este documental debería usarse como material de base para estudiantes de bachillerato (y debatirse en cine fórums), por su gran didactismo. Tiene un estilo mucho más directo que los de Michael Moore.

El film comienza con los experimentos del psicólogo Cameron y periclita con la ceremonia de toma de posesión de Barack Obama (en su primera legislatura).


El film es la traslación a la gran pantalla del libro de la periodista canadiense, Naomi Klein, del mismo título, publicado en 2007. La propia Klein aparece en el film y aporta sus reflexiones.

“La doctrina del shock” sostiene que las políticas económicas de Friedman y la llamada escuela de Economía de Chicago han tenido desarrollo en naciones con modelos de libre mercado, no porque fuesen populares, sino porque han conseguido impactos mediante la psicología social con grandes desastres o contingencias, provocando que ante la conmoción y confusión se pueden hacer reformas impopulares muy salvajes. Perturbaciones como la guerra de las Malvinas, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 y las guerras posteriores como consecuencia de estas acciones, el tsunami de Indonesia de 2004, o la crisis del Huracán Katrina en 2005, pudieron ser aprovechadas para aprobar grandes reformas

“La doctrina del shock” parece tener actualmente gran vigencia. Es uno de los documentales más interesantes de los últimos años, necesario.

José López Pérez