Hay películas que pese a no ser buenas resultan simpáticas, otras consiguen enervar.

El film que nos ocupa pertenece al último grupo. “Cumbres borrascosas” (2011), distribuida por Alta Classics, se estrenará en España el próximo viernes (30 de marzo de 2012).

Inspirado, muy levemente, en la novela clásica de Emily Brontë, Olivia Hetreed firma un guión poco inspirado.

Lo peor de la función lo aporta Andrea Arnold (Darfort, Kent, Inglaterra, 5 de abril de 1961), su manera de dirigir nos aleja de la trama y su cámara nerviosa, abusa de la cámara en hombro, de la steady cam y del plano desenfocado. En muchos momentos no nos deja ver lo que sucede en la pantalla. Le interesa poco la historia que cuenta, por ello acaba mareando al espectador con una planificación que pretende introducirnos en la acción (y en una época concreta), pero que de forma equivocada, consigue marear, desinteresar y aburrir. Es como si para homenajear a los clásicos de la pintura anteriores a la aparición de la cámara de fotos nos fuéramos al pleistoceno de acampada.

Arnold inició su carrera como actriz, fue presentadora de tv y comenzó a dirigir en 2007, “Red road”, a la que le siguió dos años después “Fish tank”.

En varios momentos deja de lado la historia para mostrarnos elementos de la naturaleza y posiblemente, con la intención, de mostrarnos cómo pudo ser la vida en el campo en aquella época, en aquel lugar.

Devota de un determinado cine, contemplativo y autocomplaciente, nos propina momentos Achilipú (me refiero, para los no iniciados a Apichatpong Weerasetakul), con ínfulas arty de Malick o del último Trier.

En definitiva, estamos ante un peñazo de campeonato. Nada interesa, nada está bien trabajado, ni bien resuelto.

Arnold nos muestra la cara opuesta a la de Tarsem Singh.

Tras 130 minutos de proyección se constata que hemos soportado esta dura prueba, pero el buen cine es otra cosa.

                   José López Pérez