A estas alturas ya no hay dudas de que Zhang Yimou (Xian, China, 14 de noviembre de 1951) es uno de los grandes cineastas asiáticos de todos los tiempos.
Una demostración de la crisis de exhibición que padece nuestro país es que se estrenará el próximo viernes, 31 de agosto, en España, “Amor bajo el espino blanco”, su film de 2010. La distribuye la compañía navarra Golem Films, que sabe trabajar muy bien este tipo de películas.
LA NOVELA
La película está basada en la novela de Aimi, del mismo título. Se centra en el inocente pero represivo romance entre una chica que vive en un cerrado entorno político-familiar y un joven que forma parte de la división de ingenieros del ejército.
Publicada en 2007 ya ha vendido más de 3 millones de ejemplares, ha sido seleccionada por la revista “Asia Weekly” como la mejor novela de ese año en lengua china.

POESÍA
La película de Yimou es pura poesía. Logra emocionar y atrapar al espectador. Denuncia las barbaridades cometidas por Mao (y su aparato) y al mismo tiempo muestra elementos muy valiosos de la cultura tradicional. Tiene una mirada melancólica y al mismo tiempo didáctica, pero siempre alejandose del panfleto.
La excelente música de Qigang Cheng dota de sentido dramático al film y al mismo tiempo vuela por si misma.
Las elipsis son excelentes, utilizan elementos literarios y voz en off para avanzar. Toda la trama acaba cautivando, fundamentalmente porque todos los elementos tienden a una armonía poco usual.
Yimou no necesita recurrir a la metáfora para amplificar su mensaje, muestra todos los contrasentidos de los años 70 en China, pero siempre con una perspectiva alejada del revanchismo o la relectura partidista.
La historia de amor se sustenta en los dos protagonistas, ambos están extraordinarios, tanto Zhou Dongyu como Shawn Dou.
A nivel temático, en las antipodas, tematicamente hablando, del “Hara-Kiri” de Takashi Miike, pero cercano en la forma de amar el cine y de acercarlo al espectador.
El espacio geográfico y el espacio físico se convierten en protagonistas. Por momentos, el detallismo que logra Yimou logra trascender más allá de las imágenes. Resulta evocador.
ZHANG YIMOU
Yimou ha tenido una vida que da para más de una película. Es hijo de un soldado de Chan Kai Chek. Padeció en sus propias carnes el maoismo, fue enviado al campo para ser reeducado en los años 70, la época que muestra el film, triunfó posteriormente a nivel internacional, fue censurado en su país, dirigió la ceremonia de las olimpiadas de Pekin y en los últimos años parece ser uno de los valores que empuja el nuevo régimen.
“El amor bajo el espino blanco” es su largometraje número 17. Actualmente ya tiene terminada “Las flores de Nanking”.
Yimou es uno de los descubridores de actrices con gran expresividad y belleza. Lanzó a su compañera de aquella época, Gong Li, en sus primeras películas (“Sorgo Rojo”, “La semilla del crisantemo”, “La joya de Shangai”).
“El amor bajo el espino blanco” conecta con tres películas que rodó de forma consecutiva, todas cercanas al cine social, humanistas y que son de sus mejores trabajos “Ni uno menos”, “El camino a casa” y “Happy times” (rodadas entre 1999 y 2000), considerados por algunos como films menores reflejan una forma de hacer única, con cierto regusto a los clásicos y visiones diáfanas, y se aleja tematicamente de sus trabajos de artes marciales, mucho más esteticistas y artificiosos, “Hero”, “La casa de las dagas voladoras” y “La maldición de la flor dorada”. Hasta la fecha solo ha firmado un film impropio de él, el remake de “Sangre fácil”, que adaptó como “Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos”.
Zhang forma parte de lo que se conoce como La Quinta Generación del Cine Chino, junto a directores como Chen Kaige o Wu Tiamming, que comenzaron su carrera cinematrográfica tras la llamada Revolución Cultura, de finales de los años 60.
En su cine la fotografía es muy cuidada, algo que no sorprende dado que inició su carrera como director de fotografía.
Otra de las constantes de su cine es la figura protagónica de la mujer fuerte y decidida, tanto en sus trabajos más íntimos como en los épicos.

ZHANG YIMOU POR ZHANG YIMOU
Sobre “El amor bajo el espino blanco”, Yimou ha hablado sobre varias cuestiones que tienen mucho que ver con lo que he comentado aquí hasta ahora y que amplifican el mensaje.
“(…) Fundamentalmente, la película habla de temas eternos: la vida y el amor. Quise evitar cuaquier tipo de exageración y puesta en escena elaborada. Preferí ceñirme a una narrativa simple, mínima, y dejar que la película fluyera sola”
Sobre los dos protagonistas ha comentado que: “Los actores Zhou y Dou son jóvenes e ingenuos, puros, como los jóvenes de los 70. Supe que eran perfectos en cuanto los conocí. No me cabe duda de que son la clave de la película. Les pedí que sintieran más que actuaran”.
Muy acertada es su visión sobre la Revolución cultural al afirmar que “(…) Fue una tragedia para la nación, para millones de chinos y para mí personalmente. Me mandaron al campo durante tres años y luego debí trabajar siete años en una fábrica. Mi situación era como la de Jing, incluso peor. La aterradora sensación de ser inferior me ha perseguido desde entonces. Incluso cuando aprobé el examen de ingreso en la Escuela de Cine de Pequín, estaba preocupado por si me rechazaban a causa de mi historial familiar. No se borran este tipo de recuerdos personales y nacionales. La impresión quedará para siempre. Pero no quise hacer esta película por eso. Quise rodarla porque en la historia original, el amor y la expresión de ese amor me conmovieron. Me dije a mi mismo que no debía mostrar las heridas. El dolor está y permanecerá en nuestros corazones, pero debemos mostrar la belleza del ser humano.
Para finalizar, sus impresiones sobre la censura en su país, ponen el dedo en la llaga: “(…) Reconozco que hay limitaciones a la hora de hacer cine en China, pero todo depende de cómo se enfrenta uno al problema. Todos trabajamos en sociedades con limitaciones. La larga historia china y todos sus problemas son una fuente inagotable de bonitas historias. Espero que China sea cada vez más abierta, y que la censura sea cada vez más tolerante, pero para eso hace falta tiempo”.

ZHOU DONGYIU Y SHAWN DOU
Uno de los grandes aciertos de la película es su pareja protagonista. Sus gestos, su expresividad, son excelsos, conmueven. Sorprende que este sea su primer trabajo en cine.
La bella Zhou nació en 1992, durante el rodaje de la película tenía 18 años. Nacida en la provincia de Hebei, en el pueblo de Shijazhuang, estaba a punto de acabar sus estudios de secundaria cuando fue elegida para el papel. El equipo de la película recorrió casi todas las escuelas de arte de China, vió a miles de candidatas. La ingenuidad de Dongyu llamó la atención del ayudante de dirección y conmovió a Zhang Yimou.
Shawn Dou es de Xian, donde nació en 1988, se trasladó a Canadá cuando era adolescente. Habla inglés, mandarín y cantonés a la perfección. Interesado por la interpretación, regresó a China, donde ingresó en la Facultad de Interpretación de la Academia de Cine de Pequin, donde lo descubrió Zhang Yimou.
Si quieren dedicarse al cine tanto Shawn como Zhou tienen un futuro espléndido por delante. En su debut en el cine han logrado que la relación actor-personaje sea total.
TRASPASANDO LA PANTALLA
“El amor bajo el espino blanco” es un film magistral, evocador, cautivador y que logra traspasar la pantalla. Es la enésima demostración de que Zhang Yimou es un gran cineasta.
Una de las imágenes finales de la película con la fotografía de los dos protagonistas sonriendo en el techo de la habitación muestran la excelencia, están por encima del mensaje, demuestran que el cine en ocasiones es de verdad el Séptimo Arte, único, maravilloso.
José López Pérez




Otra película que no me perderé. Por cierto, me han maravillados Hara-Kiri y sobre todo Café de Flore. ¡Gracias por compartir tanta sabiduria!¡Un caluroso saludo!
Ganas de verla!
¿Quién me puede informar sobre la banda sonora? Es TAMBIÉN realmente hermosa y me gustaría hacerme con ella.