Lleva una excelente racha de buenas películas la distribuidora barcelonesa A Contracorriente (“Jane Eyre”, “Intocable”, “De Nicolás a Sarkozy”, “Profesor Lazhar”, “Son of Babylon”, “Pequeñas mentiras sin importancia”, “El caso Farewell”, etc). Además están editando en DVD joyas inéditas en salas de cine como “Hush (Pánico)” o “No se lo digas a nadie”

El próximo viernes (30 de marzo de 2012), estrenarán el  “El Bulli: Cooking in progress”.

Dirigido por Gereon Wetzel, estamos ante un documental en el que no hay elementos didácticos y que dura 108 minutos, que se hacen muy largos.

Se rodó entre 2008 y 2009, y nos muestra básicamente dos tareas diferentes. Por un lado, con el mítico Bulli cerrado, la preparación y creación  de los menús de la nueva temporada, como si estuviéramos en un laboratorio y por otro, nos muestra la cocina una vez el Restaurante ya ha abierto. Asistimos a momentos, escenas, que al formar parte de la cotidianidad son bastante aburridas, le falta a todo el conjunto ritmo, brío, narración y montaje cinematográfico. Todo es bastante plano, acudimos a muchos momentos en los que se prueba la comida, se elaboran recetas, se crean los platos y varios segmentos de entrenamiento del personal o de cursos internos.

El protagonismo recae en Oriol Castro, uno de los jefes de cocina y en su equipo.

No hay duda de que mi paisano Ferrán Adriá ha revolucionado el mundo de la cocina y de la gastronomía, creando un nuevo horizonte, donde reina la cocina tecno emocional, por ello probablemente en los últimos años hemos visto programas de televisión y múltiples detalles sobre este mundo.

Adriá pese a que El Bulli está cerrado defintivamente como Restaurante (abrirá más bien como laboratorio / escuela, aunque aún quedan muchos detalles por definir), sigue apareciendo casi a diario en los mass media, posiblemente de forma merecida, pero el documental que nos ocupa no aporta nada nuevo, no entretiene, no descubre. Es demasiado expositivo y contemplativo.

                      José López Pérez