Este pasado verano, concretamente el sábado 16 de julio tuve el placer de asistir en Barcelona al concierto del gran Rubén Blades en el recinto del Pueblo Español. Actuaron de teloneros Bebo Valdés y la agrupación colombiana afincada en Barcelona La Sucursal S.A.

El concierto me hizo recordar la película “La sangre y la lluvia” dado que la música es precisamente de La Sucursal S.A

Parece que en los últimos años el cine colombiano empieza a asomarse en el panorama internacional con títulos como “Los colores de la montaña”, “Satanás”, “La cara oculta” o “Perro come perro” (por citar alguno), ya que hasta ahora solo el gran Sergio Cabrera (“Ilona llega con la lluvia”, “La estrategia del caracol”, “Águilas no cazan moscas”, “Golpe de Estadio”) es reconocido fuera de sus fronteras.

“La sangre y la lluvia” es el debut como director de Jorge Navas (Cali, 1973) y muestras claramente sus credenciales para ser un cineasta a seguir. El film es una coproducción entre Colombia en Argentina. En España todavía no se ha estrenado, en Colombia lo hizo el 31 de octubre de 2009.

La película tiene aire de thriller y de film de suspense clásico. Nos enseña una ciudad de Bogotá de noche, con lluvia y en un ambiente donde las drogas, el alcohol, la miseria y la mala vida campan a sus anchas. Además hay varias imágenes de sexo explícito.

Todo transcurre durante solo y una horas y nos presenta a Jorge, que está en la treintena y es un solitario que está traumatizado por el asesinato de su hermano mayor. Recorre las calles en su taxi y se verá envuelto en un clima de violencia en el que de forma accidental le acabará acompañando una bella joven de vida errática, buena persona pero sumida en una vida evasiva llena de cocaína, alcohol y fiesta para olvidar sus problemas cotidianos. Juntos emprenderán un viaje al infierno y conectarán en circunstancias muy adversas.

Los dos protagonistas están muy bien desarrollados, en ese aspecto el guión es consistente.

Las localizaciones y la ambientación son perfectas. Bogotá se convierte en un personaje más de la trama.

En el último tramo la historia va perdiendo gancho, fuerza. Los personajes secundarios están poco trabajados y rozan el estereotipo, pero aún así, “La sangre y la lluvia” es peculiar e interesante.

LO MEJOR

Destacan sus dos protagonistas que demuestran estar muy compenetrados (en la vida real son marido y mujer). Quique Montoya y Gloria Mendoza consiguen elevar totalmente el film. Especialmente Gloria a la que auguro carrera internacional, en algunos momentos recuerda a nuestra Ana Torrent.

La fotografía es excelente y el trabajo de Navas consigue captar la atención del espectador. La música de Sebastián Escofet se adapta a las imágenes y les aporta textura dramática.

En la banda sonora encontramos salsa, boleros, reguetón y ritmos tropicales, destacando poderosamente la canción homónima, “La sangre y la lluvia” que canta Marcelo Rosero junto a su grupo La Sucursal S.A. Es pura salsa bailable y con mensaje, con una buena sección de metales, al estilo del gran renovador de la Salsa el panameño Rubén Blades del que hablaba al principio.

En el film destacan las virtudes frente a los defectos y nos muestra una nueva vía del cine colombiano.

                      José López Pérez