
Ya recordaba a la actriz Saras Gil, nacida en Los Ángeles (U.S.A) por su breve y potente interpretación en “Bucle”, donde estaba francamente divertida como chica que se prostituía, en uno de los segmentos.
En “Puzzled love” comprobamos que como protagonista brilla mucho más, es lo mejor de la película, su gestualidad, su voz y su savoir faire hace que cuando aparece llene la pantalla. Tiene un físico muy particular.
Todo lo demás es una muestra de un cierto cine pijo, carente de medios y de rigor, creado de forma colectiva, con escaso interés y algunas resoluciones escasamente inspiradas. Todo tiene un tono amateur.
La historia de amor de los dos jóvenes que se alojan en el mismo piso y solo pasarán unos meses en Barcelona no interesa en ningún momento.
La historia de amor no es creíble, las ínfulas autorales e intencionadamente modernas son una losa.
El grafismo, en algunos momentos, es acertado.
El conjunto no funciona, aburre, hubiera dado para un corto, pero no da para un largometraje.
En definitiva, el único punto de interés es la interpretación y la presencia de Saras Gil.
José López Pérez



