La nueva película de Steve McQueen parece destinada a acaparar nominaciones y premios tanto en los globos de oro como en los Oscars.

Solo por ver la interpretación de Chewitel Ejiofor ya merece la pena pagar el precio de la entrada. Él personifica a Solomon Northup que existió realmente y pasó de negro libre (artista –virtuoso del violín- y culto) a esclavo en escasas horas y durante doce años luchó por recuperar su libertad. En todo momento Ejiofor domina la escena y logra transmitir verdad al espectador. Es un trabajo muy meritorio y que vuelve a demostrar que es uno de los mejores intérpretes de su generación.

El resto del amplio elenco aparece poco, ahí están Brad Pitt, Michael Fassbender, Lupita Nyiong´o, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Lupita Nyong’o, Sarah Paulson, , Alfre Woodard, Michael K. Willias, Garret Dillahunt, Quvenzhané Wallis, Scoot McNairy, Taran Killam, Bryan Batt y Dwight Henry

Quizá al guión de John Ridley le sobre el primer flashback (me parece innecesario, linealmente la película hubiera funcionado mejor) pero todo lo demás nos muestra una realidad que forjó el actual modelo norteamericano. Es más que notable la parte final y fundamentalmente la reunión familiar doce años después en Nueva York.

La esclavitud es el tema central y en este aspecto McQueen no escatima mostrar imágenes duras que acercan al público a unos acontecimientos que jamás debieron producirse. McQueen pone el foco en que lo peor no era la crueldad del hombre blanco sino que este se amparaba en la religión y en su creencia en su superioridad para practicar la barbarie frente a los negros sin tener ningún cargo de conciencia.

José López Pérez