En una de sus canciones en su disco “Mundo” dice el gran Rubén Blades que “Las flores más bonitas son las del desierto, porque pintan de colores su soledad”.

Esta frase me ha venido a la memoria viendo “Aquí y allá”, un film que emociona, que transmite verdad, una joya.

Distribuida por la compañía barcelonesa A Contracorriente, se estrenará en España el próximo viernes, 1 de marzo.

Coproducción entre España, México y Estados Unidos, “Aquí y allá” ha sido dirigido y escrito por el madrileño Antonio Méndez Esparza, es su primer largometraje y demuestra que es un nombre a seguir, un cineasta con muchas cosas que contar, con un futuro excelente por delante en el séptimo arte.

“Aquí y allá” ha logrado el premio FIPRESCI de la semana de la crítica en el pasado festival de Cannes.

Este film singular arranca con el retorno de un hombre a su pueblo en la Sierra de Guerrero tras varios años en Estados Unidos. Le espera su esposa y sus dos hijas. Al volver quiere montar un grupo musical y para ello ha comprado un teclado y varios instrumentos. Tropezará con las dificultades económicas de siempre (empleos en precario con sueldos muy bajos, economía poco desarrollada) y eso le hará plantearse volver a emigrar a Estados Unidos para mejorar sus condiciones de vida y las de su familia.

“Aquí y allá” nos presenta a gente humilde que trabaja de sol a sol, es pobre y tiene unas condiciones de vida muy precarias. En este sentido es especialmente conmovedora la parte central, en la que conoceremos cómo funciona el sistema sanitario en el lugar, destaca la escena en la que debe conseguir donaciones de sangre o dinero para poder curar a su esposa que está hospitalizada tras tener un parto muy difícil.

Estamos ante un cine necesario, que busca la verdad y se mueve entre la ficción y el documental. No tiene un tono de denuncia, acaba emocionando por la forma en la que sin artificios ni recursos forzados vemos el día a día de esta familia.

En definitiva, “Aquí y allá” es una de esas pocas películas que pese a tener pocos medios nos muestra una realidad que suele ser ocultada. La recomiendo.

José López Pérez