La palabra Hushpuppie se atribuye a una mezcla de harina de maíz que los cazadores y pescadores del sur de los Estados Unidos freían y se la daban de comer a sus perros para callarlos durante las parrilladas y fritadas de pescado . También los esclavos que conseguían huir daban esta comida a los perros guardianes para silenciarlos.

Este es el nombre de la pequeña protagonista de ‘Bestias del Sur Salvaje’. La obra que está nominada a los Oscars como mejor película y mejor actriz para la joven Quevenzane Wallis.

Una película extremadamente cuidada en su estética y fotografía, presenta paisajes y ambientes insólitos, que se encuentran al margen del mundo urbano y del ritmo de vida al que estamos acostumbrados. Metafóricamente, mientras se sostiene la teoría que unas grandes bestias del paleolítico recobran vida para hacer tambalear el pequeño mundo de las tierras del sur, se vive una historia bella que se encuentra entre lo real y el imaginario de un niño.

La indigencia, el nomadismo y la inadaptación de los que han escogido un modo de vida alternativo, serán las aguas en las que tendrá que navegar Hushpuppie.

Una historia en tono poético y que por momentos parece acercase al documental no nos dejará indiferentes.

Vivir sin nada y sin miedo a perder este nada puede ser bellísimo como lo muestra ‘Bestias del Sur Salvaje’.

Mireia Puerto