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CRÍTICA DE LA PELÍCULA “CAFÉ DE FLORE”: ¡UNA JOYA!

Distribuida por la compañía navarra Golem, el próximo 17 de agosto se estrena una de las películas más interesantes de los últimos tiempos, “Café de Flore”. Es una auténtica joya, donde todos los elementos funcionan.

CAFÉ DE FLORE

El Café de Flore es un local de la ciudad de París que existe realmente y al mismo tiempo es el título de la maravillosa canción del inglés Matthew Herbert, de 2001, que se convierte en una de las protagonistas de este film canadiense. En el film suenan diferentes versiones, desde el clasicismo orquestal de los 60, hasta el sonido electrónico, pasando por el tamiz Chill Out.

El título de la canción también juega con el concepto del Café del Mar ibicenco, centro mundial de un determinado sonido, electrónico y chill out, que ha traspasado fronteras.

La película celebra la vida y el amor a través de la música.

LA BANDA SONORA

En pocas ocasiones una banda sonora adquiere tanto protagonismo como en “Café de Flore”, sierve como elipsis, como pálpito narrativo y consigue construir un climax determinado.

La profesión del protagonista (Disck Jockey y músico) es una de las fuentes musicales, encontramos temas de Pink Floyd (“Breathe” y “Time”), de Los Credence Crearlwater Revival, Segur Ros o The Cure.

Todos los temas que suenan se convierten en protagonistas y realzan la acción o le aportan elementos narrativos (en la línea que usó Kubrick en “2001”).

MATTHEW HERBERT

Nacido en 1972 en el Reino Unido, Matthew Herbert es un artista musical y productor, especializado en música electrónica con elementos minimalistas y múltiples influencias. Su primera aparición pública fue en 1995, bajo el nombre de Wishmountain utilizando como instrumento una bolsa de patatas fritas. Ha grabado disco con su nombre, junto a la cantante estadounidense Dani Siciliano, con la que llegó a casarse, y con sus grupos DR. Rockit, Radio Boy y Herbert.

Su tema “Café de Flore” que en la película se escucha en varias versiones, es una maravilla en el que se combinan máquinas (ordenadores) de forma sabia junto a metales. La canción ejerce de leiv motiv, se acaba convirtiendo en un personaje protagonista.

LA HISTORIA

Una de las grandes virtudes del guión de Jean Marc Vallée es la forma en la que sabe integrar todos los elementos para acabar conformando una única historia. Presenta una historia de amor acerca de personas separadas por el tiempo y la distancia, que sin embargo, están conectadas de forma profunda y misteriosa. Con elementos fantásticos combina dos lugares distintos. Uno en París, en los años 60, donde una mujer conparte su vida de forma vitalista con su hijo con síndrome de down y el otro es Montreal (Canadá) en la actualidad, para presentarnos a Antoine, a un DJ de éxito y a su familia. El arranque es modélico, dado que logra sorprender justo después. El guión, complejo y armónico, solo se embarulla algo justo antes de resolver la trama, para llegar a un final excelente.

Todos los personajes están muy bien construidos, tienen entidad propia, amplian la mirada del director y guionista. Todos son interesantes y muestran una determinada polifonía que combina a la perfección con la banda sonora. La película habla de los avatares de la vida, de inponderables y de decisiones que nos maracarán.

JEAN MARC VALLÉE

Uno de los directores más sugerentes e innovadores de la actualidad es Jean Marc Vallée (Quebec, Canadá, 9 de marzo de 1963). En su filmografía destacan “C.R.A.Z.Y” y “La Reina Victoria”.

“Café de Flore” es su proyecto más personal y la confirmación total de su talento, donde ha sabido dirigir a los actores de forma magistral (los dos niños autistas están increíbles) y crear un film arnónico como pocos, donde va deconstruyendo los elementos para buscar emocionar o implicar al espectador en la trama.

Maneja los hilos conductores con maestría.

En “Café de Flore” utiliza los elementos trágicos de forma poco habitual. Muestra diferentes formas de amar, de vivir. El amor es el tema central, desde distintas perspectivas, con una cierta atemporalidad.

La puesta en escena nos acerca a los personajes, para mostrarnos sensaciones, en algunos momentos, sin necesidad de diálogos.

Vallée hace un tipo de cine que busca que en la sala de cine se generen emociones que vayan más allá, asume riesgos y eso es una gran virtud en los tiempos que corren. Sabe manejar a la perfección todos los elementos para potenciar la historia, no deja nada al azar. Estamos ante uno de los directores que en un futuro cercano seguro que nos volverá a sorprender muy gratamente. Solo conozco un director que asuma tantos riesgos y se complique tanto la vida, Julio Medem, eso sí la visión de Vallée está alejada de la del donostiarra, que siempre es más fría.

EL REPARTO

Uno de los grandes aciertos de “Café de Flore” es su reparto. Todos los interpretes brillan.

Desde el músico canadiense Kevin Parent que interpreta al DJ, hasta Vanessa Paradís como madre esforzada y algo paranoica, hasta Hélene Florent (bellísima y que es uno de los hilos conductores) como la primera mujer de Antoine o Evelyne Brochu, como Rose, el amor definitivo del DJ, pasando por los niños con síndrome de down Marin Guerrier y Alice Dubois, su historia de amor seguro que fue muy complicada de rodar.

José López Pérez

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2 comments

  1. Por el entusiasmo que muestras en tu crítica ya me interesa ver Café de Flore. ¡Gracias por compartirlo!

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