Reconozco que estaba motivada al ir a ver esta película. A pesar de conocer la (limitada) capacidad actoral del plantel de actores, muchas de las premisas conformaban un producto atractivo para alguien aficionado al cine de terror como lo soy yo. ¡Y encima la novedad de haberla rodado en 3D! Ya me imaginaba viviendo todas las situaciones como si estuviera allí con ellos. Ay cándida inocencia… Lo mejor hubiera sido no tener expectativas porque así la caída no es tan dura.  ¿Cómo puede ser que hagan tanto hincapié en el 3D si apenas sirve? Es que no aporta nada. La hubieran rodado en 2D y hubiera sido mejor. 3 euros menos mejor. Y quizás más espectadores. Elucubraciones que poco sirven ahora.

Y bueno, la trama tan original y bien ideada… Grupo de jóvenes y guapos (algunos más que otros) estudiantes de medicina que van a un pueblo perdido a averiguar unas misteriosas actividades paranormales de la zona y que, ¡ojo!, nunca nadie se ha atrevido a investigar en más de 60 años. Y van instados por un profesor de la carrera con el fin de mejorar la nota final de una asignatura. Esto chirría. Sería el único misterio del mundo libre tal y como lo conocemos en el que no haya intervenido Iker Jiménez. Entonces son dos misterios. En fin, que la trama no es lo importante.  Total, ya sabes qué ahí todos van a caer de una manera u otra. La cuestión es en qué orden y dónde meter el socorrido efecto de “ahora-subo-música-a-tope-ahora-la-paro-y-susto”. El guión es de risa. Hay algunos momentos que deberían ser recordados como hitos del diálogo patillero cinematográfico. Es que ya me imagino a los guionistas reunidos en plan brainstorming. “–Y ahora que la pija y la loca suban a la furgoneta para buscar ayuda pero que se estropeé el motor, ¿vale? – ¡Sí sí! ¡Y que lo intenten arreglar! – ¿Y cómo justificamos que sepan de mecánica? – Mmm ¿Y si la pija resulta que es hija y hermana de pilotos y que ella ha ganado un concurso de no-se-qué que apoya fehacientemente su actitud?”. Consiguen el efecto contrario a lo que buscan. Te hacen reír cuando no toca y llorar de la pena que dan cuando van de graciosos.

Todo es tópico y previsible. La gasolinera abandonada hecha caldo en medio del bosque no puede faltar. Escenas de sexo tampoco. El momento “Blair Witch Project” también está ahí. Y el malo malote debe ser primo hermano de Leather Face (“La Matanza de Texas”) como mínimo o seguidor de sus gestas si me apuras. Y ese modo tan sibilino de hacer notar su presencia… es toque Jason por antonomasia (Saga “Viernes 13”). Y que cuando hable resulte un calco de Arturo Fernández no ayuda mucho, la verdad.  Las actuaciones son pésimas, sobreactuadas y poco creíbles, aunque los diálogos que les hacen interpretar no ayudan mucho a mostrar las capacidades actorales que puedan tener, muy escondidas por lo que parece.

La dirección artística y todo lo que conlleva la recreación de ambientes está bastante conseguido, así como los efectos especiales. Se echa de menos escenas un poco más gore en las torturas pero supongo que lo han querido hacer más light para conseguir ser apta para mayores de 13 años (la mayoría de las fans de Luís Fernández y Maxi Iglesias andan por ese target).

“XP3D” es una película que no aporta nada nuevo pero, en general, resulta decente y puede cumplir el objetivo de entretener a hornadas de adolescentes (poco exigentes eso sí) que quieran pasar un buen rato con amigos en el cine esta navidades.

                    Helena García