Coproducida entre Colombia, Argentina y España (Alta Producción Enrique González Kuhn), “El Páramo” puede parecer un film de terror y de hecho tiene varios momentos en los que se podría adscribir al cine de género, pero deviene en metáfora sobre la violencia, el ejército, el trabajo en equipo y las guerras.

Jaime Osorio Márquez en su doble faceta de director y coguionista (Diego Vivanco) sabe obtener buenos resultados con pocos medios, logra generar tensión, intriga y consigue que la trama avance poco al principio para ir ganando ritmo a medida que todas las piezas comienzan a encajar. Huye del efectismo del cine de terror, con los habituales y gratuidos efectos de sonido y demás parafernalia, para llevarnos a un recóndito y peligroso lugar de una base militar situada en un páramo colombiano.

Osorio muestra muy bien la paranoia, cómo se provoca la violencia y al mismo tiempo diferentes actitudes en una situación límite.

El film comienza con la llegada de un grupo de soldados, que empiezan a preocuparse cuando encuentran encerrada a una misteriosa mujer y comprueban que todos los miembros del destacamiento han muerto por circunstancias, en principio, inexplicables. Hay algo de “El ángel exterminador” en el origen de la situación. Los personajes están muy bien construido y por ello todo lo que sucede es coherente.

“El Páramo” es una muestra de que en Colombia se puede hacer un cine diferente, original y que logre sorprender al espectador.

José López Pérez