El regreso a la ficción clásica de Robert Zemeckis no ha podido ser mejor. “El vuelo” es un drama que arranca de forma espectacular (las escenas del interior del avión son memorables) para mostrarnos diferentes aristas de un drama que arranca con el descubrimiento de un nuevo héroe para los mass media, un piloto, el capitán Whip Withaket que logra salvar con su pericia y pilotaje a 96 de los 102 pasajeros de su avión que estaba averiado y durante ese vuelo se incendió, lo que provocó un aterrizaje de emergencia en medio del campo, bastante cerca del aeropuerto.

Denzel Washington hace una vez más una demostración de ser uno de los mejores actores de su generación, lo secundan muy bien Don Cheadle, Bruce Greenwood, Kelly Reilly y John Goodman.

El conflicto aparece debido a que Whip es alcohólico y habitual consumidor de drogas y precisamente el día del accidente estaba bajo los efectos del alcohol. Estas adicciones se muestran de forma diáfana en varias secuencias con acierto. La dificultad de dejar ese mundo es palpable. Por eso, quizá el final, con redención incluida es algo forzado. Precisamente, algún crítico, ha comentado que fue precisamente Denzel el que obligó a cambiar el final para que no fuera tan duro.

De todos modos, “El vuelo” es una buena película que muestra como diferentes empresas no quieren ser declaradas culpables y pagar indemnizaciones, poco les importa cargar el muerto a quien sea con tal de no pasar por caja. Este juego de interés da lugar a una de las mejores escenas de la película, una reunión de la que queda excluido Whip expectante.

José López Pérez