Estrenada el pasado 31 de mayo, “Hijo de Caín” está basada en la novela de Ignacio García Valiño, “Querido Caín”.

Es la ópera prima del tarraconense Jesús Monllaó Plana. Se rodó íntegramente en la provincia de Tarragona.

Cada vez es más difícil sorprender en cine y más todavía en los thrillers y está película logra hacerlo y llevarnos hasta el climax final (aunque a partir del minuto 60 le cuesta dar credibilidad a lo que pasará al final y seguro que hay espectadores que descubren parte del desenlace).

En cine ha habido muchos denominados “niños malos” pero en nuestra cinematografía hasta ahora ha sido poco explotado, solo me viene a la mente “¿Quién puede matar a un niño?” de 1976, de Chicho Ibáñez Serrador.

“Hijos de Caín” tiene empaque visual y una elegante puesta en escena. Los tres protagonistas adultos hacen un excelente trabajo, tanto José Coronado (en los últimos años está muy inspirado, es uno de esos actores superlativos), como Julio Manrique o María Molins. Capítulo especial merece el adolescente David Solans que en general funciona bien pero que tiene algún momento bajo y, en general, no me acaba de convencer, está claro que el guión de Sergio Barrejón y David Victorí le ayuda en todo momento a dar el tono.

Barrejón y Victorí aciertan en su apuesta de suspense y en ir desarrollando poco a poco todos los secretos de la trama, trabajan con brillantez la relación entre ajedrez y psicología. Su texto es un buen colchón para que Monllaó debute con nota.

“Fill de Caín” trabaja muy bien el bilingüismo. Nos presenta a un adolescente de 14 años, inteligente, conflictivo y obsesionado por el ajedrez, capaz de cualquier cosa para conseguir sus fines. Sus padres forman una pareja que se quiere y que tienen un buen nivel económico, la familia se completa con la hermana pequeña, de unos cuatro o cinco años. Ante la actitud agresiva y anómala del muchacho sus padres contratarán a un psicólogo experto en este tipo de terapias.

“Hijo de Caín” apuesta por mostrar la realidad cercana y se desmarca de muchas previsibles y superficiales películas made in EEUU.

José López Pérez