Recuerdo la primera vez que vi “I… como Ícaro” en aquel viejo cine enorme, y para mí entrañable, de sesión continua y programa doble, el Florida de mi ciudad L´Hospitalet de Llobregat que estaba muy cercano a mi casa. En aquel momento ya me impresionó, visto casi 34 años después me sigue pareciendo un film prodigioso, en el que el thriller y el cine político encajan a la perfección y en el que encontramos un gran ejemplo de cine comercial  bien escrito y sabiamente rodado.

De origen armenio, Henri Verneuil (Tekirdag, Turquía, 15 de octubre de 1920-París, 11 de enero de 2002) ya había dado muestras de su talento como guionista y director en “El clan de los sicilianos”, “Los cañones de San Sebastián” o “El serpiente”. Su nombre real era Ashot Malakian.

“I… como Ícaro” es la película más redonda de Verneuil, toma la inspiración del atentado que acabó con la vida del presidente Kennedy para crear una trama que se mueve entre el thriller y el cine político. Consigue algo muy difícil y que lleva a hablar del mundo de la magia, del caso en el que un mago hace un truco, nos enseña como lo hace para cerrar mostrándonos otro truco más complicado que el primero. Verneuil usa esa técnica y le añade elementos del cine de Costa Gavras para mostrarnos una trama en la que la investigación acabará siendo muy peligrosa para el investigador, un fiscal que no cree en las investigaciones iniciales sobre el atentado que ha realizado el Estado, ahí también hay algunos elementos en el arranque de “Doce hombres sin piedad”. La resolución es algo efectista y a día de hoy parece algo desfasada, pero contiene elementos narrativos muy logrados, deja que el espectador participe en la trama, deja que todo respire y vaya al ritmo adecuado. Consigue crear una sub trama de gran impacto, me refiero a los estudios psicológicos que se muestran.


La banda sonora es de Ennio Morricone y se adapta a la trama como un guante, con pasajes muy destacados.

“I… como Ícaro” nos presenta a un peculiar fiscal honesto que poco a poco va descubriendo los entresijos de una organización secreta que ha sido la responsable de la muerte del jefe de Estado que además controla parte del aparato y sabe mantenerse en la sombra para conseguir poder.

Destaca la interpretación de un Ives Montand en estado de gracia y que ya había brillado en films de Gavras como la magistral “Z”

“I… como Ícaro” dura dos horas y no tiene ni un momento superfluo, avanza constantemente, no tiene tiempos muertos, logra algo difícil, pegarse a la realidad y mostrar una historia que sigue siendo vigente, magistral, a reivindicar, a recomendar.

Es de esos pocos films que entretiene, engancha y hace pensar.

José López Pérez