Candidata por Argentina a los Oscar y a los Goya, el próximo viernes se estrena en España la ópera prima de Benjamín Ávila “Infancia clandestina”.

Quiere tratar varios temas pero no profundiza en ninguno, deja una sensación de ya visto, de territorio mejor transitado en otras películas.

La historia de amor infantil / juvenil es algo forzada y el tema político no está desarrollado, se queda siempre en la superficie, en la anécdota. Llega a abusar de forma innecesario del recurso del realismo mágico. Todo es bastante ingenuo. Los diálogos tienen escasa chispa, les falta brío, ingenio.

En el reparto solo destaca el joven protagonista, en la ficción de 12 años, Teo Gutiérrez Moreno.

Coproducción entre Argentina, Brasil y España, nos presenta la historia de Juan, un muchacho de 12 años, que regresa con su familia a la Argentina gobernada por el régimen militar, en 1978. Sus padres son opositores que tuvieron que huir de forma forzosa y deben mantener el anonimato para no ser detenidos. El muchacho observa la actitud combativa de sus padres y su tío Beto, mientras intenta vivir una vida normal, con una nueva identidad, en el colegio, hasta que se enamora de una compañera. Todo le obligará a crecer rápidamente y a posicionarse.

La tapadera de sus padres es que trabajan en una empresa de maní con chocolate, lo que aquí conocemos como Conguitos.

José López Pérez