Una de las constantes en la carrera de Hitchcock en general, pero mucho más utilizado en su carrera en el Reino Unido en particular, es aquí usado de manera magistral: el humor.

Se puede decir que “Inocencia y Juventud” es una comedia romántica, pero como no, anclada en el género del “thriller”, el favorito del director. Hitchcock era de los que pensaba, y con razón, que es mejor hacer películas de historias sencillas y cotidianas con asuntos propios de las personas normales (el amor, las relaciones entre padres e hijos…) pero dentro de un contexto de misterio (como décadas más tarde hará James Cameron en el cine fantástico), y por supuesto, acierta de lleno.

La trama del “falso culpable”, favorito del director, es en realidad una mera excusa aquí, para hacer que los personajes se conozcan y se enamoren. El guion de Charles Bennett y Gerald Savory es, en ese caso, perfecto. Los puntos importantes de la trama del “abrigo” (los que Hitchcock llamó “McGuffins) ocurren en el momento que tienen que ocurrir, hasta llegar a un final, como mínimo, diferente.

Las interpretaciones son perfectas (en especial Nova Pilbean) y la puesta en escena de Hitch, como siempre, impecable (un director que, aunque rodó poco en Cinemascope, utilizaba siempre el 4/3 como si fuera panorámico, lo que ayudaba siempre a la épica de las historias).

Una lástima que, como en muchas películas de la era clásica (no sólo de Hollywood), tiene un final que se resuelve en apenas unos segundos, siendo demasiado abrupto.

Una de las películas de Hich con mejor guion, como mínimo, de su carrera británica.

Lo mejor: el guion de Bennett y Savory, perfecto, y la puesta en escena de Hitch.

Lo peor: Como siempre en el cine clásico: el abrupto final (aunque en éste caso, algo menos)

Rubén Arnaiz