Parece bastante exagerado que “La vida de Pi” haya recibido 11 nominaciones a los Oscars, no obstante estamos ante una película que conjuga bien cine comercial interesante y buen sentido del espectáculo.

Lo mejor de “La vida de Pi” sucede en el principio y en el tramo central. Conocemos una India muy diferente, un tigre con un nombre peculiar (Richard Parker) y una odisea, por momentos entrañable.

En el arranque destaca el tono de comedia con la presentación de Pi, el protagonista, con ingenio.

La película da menos de lo que promete, fundamentalmente por un final en el que los elementos religiosos distorsionan el mensaje y la resolución, en dicotomía, era innecesaria. Con la primera versión de Pi el film habría funcionado como un reloj. De esta forma le sobran casi quince minutos.

Gran interpretación de Suraj Sharma. En un pequeño papel aparece Gerard Depardieu y lo curioso es que su actitud recuerda al episodio real que le ha sucedido sobre su nacionalidad rusa.

El film se basa en el relato de Yann Martel que fue un éxito de ventas internacional. El guión lo ha escrito, con algún exceso, David Magee.

El taiwanés Ang Lee (“Comer, beber, amar”, “La tormenta de hielo”, “Tigre y Dragón”, “El banquete de bodas”) sabe moverse con la trama con soltura. Los efectos especiales están muy conseguidos. Tanto la parte del naufragio como la central, con el mar como elemento fundamental, están muy bien rodadas.

“La vida de Pi” es un film familiar que logra entretener pero al que le sobra metraje y le falta desenvoltura en el tramo final.

José López Pérez