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Crítica de la película «La vida y nada más». Por Mario Delgado Barrio

20433988_jpg-c_215_290_x-f_jpg-q_x-xxyxxArgumento.- Durante la Primera Guerra Mundial un militar dirige una sección encargada de la búsqueda e identificación de los muertos en actos de servicio durante la misma.

 

Comentario.- Un magnifico relato antibélico de Bertrand Tavernier, un perfecto retrato de la postguerra y un pormenorizado estudio sobre las consecuencias de la contienda y la estela de desolación que deja con pueblos en ruinas y paisajes grises y desoladores. El film está presidido por la muerte siempre presente y muestra una realidad absurda y trágica con 7,5 millones de muertos y más de 350.000 desaparecidos, aunque Tavernier transforma esta narración trágica en otra lirica y poética, con unos diálogos de gran significado. El final de la guerra da lugar al florecimiento de la industria de fabricación de estatuas y así podemos escuchar:

Mercadot: “La edad de oro amigo. No hay nada igual desde los griegos, desde las catedrales. Incluso artistas de mierda tienen ahora las manos llenas. Un monumento por aldea. Todo el mundo quiere su vestido de soldado, su pirámide, su mármol, sus bajos relieves e inscripciones Es una fabrica, mejor que el Renacimiento. Es la Resurrección”.

Mayor Delaplane: “Gracias a nuestros muertos”.

Mercadot: “Si señor. Gracias a ellos”.

En otra ocasión Dellaplane: “Ud. vio la guerra desde lejos. La guerra es mucho peor. Hectáreas y hectáreas cubiertas de cadáveres en descomposición, no hay árboles. Apesta. Enjambre de ratas”.

Irene: “Cállate”.

Dellaplane: “¿Quién nos iba escuchar? ¿Quién iba a comprender? Los periodistas solo quieren las mentiras y la idiotez oficial”. Tavernier nos ofrece secuencias magnificas: los familiares buscando sobre la mesa objetos que puedan identificar a los suyos, el túnel dinamitado por los nazis y el paso del tren de la Cruz Roja y en determinados momentos suaviza el relato con dosis de humor: la sustitución de la maestra de escuela, la alegría del escultor o los deseos de algún ciudadano de que se alteren los términos del municipio para que les corresponda alguno de los muertos en la guerra y de esta forma poder optar a subvenciones, claro ejemplo de la picaresca humana siempre presente .

Excepcional fotografía de Bruno de Keyzer con imágenes sombrías y paisajes brumosos y una especial banda sonora de Oswald D`Andrea muy original a base de cuerda y viento con paisajes tan bellos como “Jinetes en la playa”. Un magistral Philippe Noiret muy bien acompañado por excelentes secundarios. En suma una gran película de enorme fuerza visual, un auténtico homenaje a los caídos en las guerras absurdas y un claro ejemplo de conjunción entre honor y poesía.

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Anecdotario.- Rodada en Dugny- sur-Meuse, Thonnance- les-Moulins y Verdún en Francia. Ganó el Premio Especial del Jurado del Cine Europa y el Premio Cesar al mejor actor (Philippe Noiret) y a la mejor música. Bruno de Keyzer ganó el Premio Cesar a la mejor fotografía en 1985 por “Un domingo en el campo” y estuvo nominado al mismo premio en 1990 por “La vida y nada más” y en 2011 por “La princesa de Montpenser”, ambas de Tavernier. Tuvo excelentes críticas en Europa y EE.UU. Philippe Noiret nació en Lille (Francia), hijo de comerciantes, educado según la filosofía de su padre que decía: “Las palabras son tan importantes y letales como las balas”, estudió en el Lycée Janson Sailly de Paris y en el Colegio Juilly, donde se incorporó al coro, destacó y eso, le permitió participar en 1959 en una Misa en la Basílica de San Pedro. Fracasó tres veces en sus exámenes de bachillerato por lo que se inscribió en un curso de Arte Dramático en Paris, más tarde en Rennes y en 1956 debutó en el cine con “La pointe- courle”, de Agnes Varda, trabajó en más de 150 películas, siendo uno de los más prestigiases actores europeos actuando en grandes películas como “Todo el oro del mundo”, de René Clair, en 1961, “La noche de los generales”, de Anatole Litvak, en 1966, “Justine”, de George Cukor, en 1969, “Topaz”, de Alfred Hitchcock, en 1969, “El relojero de Saint Paul”, en 1973, y “La gran comilona”, de Marco Ferreri, en 1973.

 

Ficha técnica.- Título original: “ La vie y rien d`autre”. Año.1989. Duración. 135 minutos. Guión. Jean Cosmos y Bertrand Tavernier. Fotografía: Bruno de Keyzer. Música: Oswaldo Andrea. Dirección: Bertrand Tavernier. Intérpretes: Philippe Noiret (mayor Delaplane), Sabine Azama (Irene), Pascale Vognal (Alicia), Maurice Barrier (Mercadot), Francois Perrot (Perrin), Jean Paul Dubois (André), Daniel Russo (teniente Trevise), Michel Duchaussoy (general Villerieux).

Sobre Mario Delgado Barrio

experto en cine classico

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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