Miguel Courtois-Paternina (París, 1960), de padre francés y madre española, fue primero profesor de Filosofía, aunque comenzó a dedicarse, también a la fotografía de moda y más tarde fue reportero para la agencia de prensa Sygma.

En 1987 dirigió en Francia su primera película (antes había trabajado en la televisión), “Preuve d´amour” y a partir de 2004 comienza a dirigir en España (“El Lobo”, “G.A.L”), combinándolo con films en Francia.

Los films que ha rodado en España se caracteriza por combinar temática política, cine de acción comercial e incluso una cierta búsqueda autoral, el resultado suele ser coincidente, no logra profundizar temáticamente, se queda en la superficie y no logra armonizar el conjunto, es un cine que divaga y es muy artificioso.

“Operación E” es una muestra más de todo lo anteriormente expuesto, en esta ocasión se basa, igualmente, en una historia real sucedida en Colombia, la llamada Operación Emmanuel del título, que enfrentó a los gobiernos de Colombia y Venezuela. La película ilustra un teórico caso de secuestro infantil y lo hace comenzando por un innecesario flashback (algo habitual en el cine actual, sobre explicar todo, subrayar en exceso) para conocer la historia de un campesino que vive en la selva con su joven esposa, cinco hijos y su suegro un curandero venido a menos, que verá poner su vida y la de los suyos en peligro cuando la guerrilla le entrega a un niño de menos de un año, con un brazo roto y enfermo, y decide ir a un hospital para que lo curen. A partir de ahí asisitimos a la crónica de las luchas de poder en Colombia, entre las diferentes fuerzas, pero en ningún momento coge el vuelo necesario, ni el interés, ni el ritmo para que la hjstoria atrape al espectador. Todo es superficial, las imágenes no consiguen interesar, ni generar tensión. La denuncia se vuelve tenue y queda atrapada en una pátina de falsa trascendencia.

El actor lucense Luis Tosar luce perfecta dicción colombiana y en algunos momentos se le ve algo sobreactuado, le acompaña la bella Martina García que tiene pocos diálogos.

“Operción E” podría haber sido mucho más interesante si el enfoque de partida hubiera buscado situar al espectador en situación o bien decantándose por el suspense o el cine de denuncia, parece que Courtois no acaba de decidirse en ningún momento hacía donde quiere ir, así el film es algo errático y por momentos llega a quedar en anécdota.

                      José López Pérrez