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Crítica de la película “Spoor (El rastro)”: Rompiendo esquemas

 “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”. Mahatma Gandhi

 

La primera película que vi de Agnieszka Holland fue “Europa, Europa”. Fue en 1992, en el Festival de cine de San Sebastián, en mi época de gerente del Cine Club L´Hospitalet. Es su obra más emblemática y de más éxito. Estaba basada en la biografía de Solomon Perel, un adolescente judío que huyó de Alemania a Polonia después de la Noche de los cristales rotos en 1938. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión de Polonia, Perel huyó al sector de Polonia ocupado por la Unión Soviética. Al ser posteriormente capturado por los alemanes durante la Operación Barbarroja en 1941, Soloman consigue convencer a un oficial alemán de ser un joven alemán, para pasar a encontrarse enrolado en las Juventudes Hitlerianas.

Agnieszka nació en Varsovia, el 28 de noviembre de 1948, es una directora y guionista de cine y televisión polaca. Su hija, Kasia Adamic, también es directora de cine.

Nacida de una pareja de periodistas, su padre era judío y luchó junto al Ejercito Rojo en la segunda guerra mundial, mientras que su madre era católica, razón por la que la hija fue criada en el catolicismo. Ambos progenitores trabajaron después de la guerra en un periódico local de la ciudad de Varsovia y, debido a eso, la directora estuvo en contacto desde muy niña con los diversos temas políticos y sociales que afectaban a la Polonia de época comunista. Muy reconocida por sus muy politizadas contribuciones a la nueva ola del cine polaco, Agnieszka Holland es considerada como una de las más prominentes cineastas polacas. Holland se graduó en la Academia de Cine y Televisión de Praga (FAMU) en 1971 y empezó su carrera como asistente de dirección de directores polacos como Krzysztof Zanussi (Illuminacja, 1973) y Andrzej Wajda, (Danton, 1982).

La primera película importante de Holland fue “Provincial Actors” (Aktorzy Prowincjonalni, 1978), una crónica de las tensas relaciones entre los bastidores de una pequeña compañía de teatro que sirve como metáfora de la situación política polaca contemporánea. La película ganó el Premio Internacional de la Crítica del Festival de Cannes (1980).

“Spoor (sin rastro)” muestra la madurez de Holland. Es un thriller atípico, la protagonista es Janina Duszejko, ex ingeniera, astróloga, jubilada y vegetariana, vive en un pequeño pueblo en las montañas de Los Sudetes. Da clases de inglés en un colegio, algo que le motiva y le mantiene activa. Una noche encuentra un cadáver cerca de su casa. La víctima es un cazador furtivo que murió en extrañas circunstancias. Con el paso del tiempo, se encontrarán en la zona más cuerpos: todos ellos de cazadores que, según Janina, han sido asesinados por animales salvajes.

Janina es una mujer muy peculiar que encarna de forma magistral la actriz Agnieszka Mandat-Grabka.

“Spoor” habla de algunos de los temas que más interesan a  Holland, entre ellas la religión, el abuso del alcohol y la fuerza oscura del sistema. Es una película extravagante y muy polaca que tiene un ritmo diferente al habitual y un muy logrado sentido del humor.

Destacan unos bellísimos planos aéreos y el paisaje que se convierte en un personaje más. También reflexiona de forma lúcida sobre la relación entre seres humanos y animales. En este sentido varias frases del sacerdote no dejarán indiferente al espectador.

“Spoor” se basa en la novela de  Olga Tokarczuk

José López Pérez

@JLPnosolocine

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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