“Si averiguas como vivir sin ningún maestro de ningún tipo, asegúrate de hacérnoslo saber a todos los demás, porque serás el primero en la historia del mundo”. Frase que pronuncia Lancaster Dodd, personaje interpretado por Philip Seymour Hoffman en “The Master”.

Original, desasosegante, turbador e inabarcable, podrían ser algunos de los calificativos a la hora de hablar del nuevo film de Paul Thomas Anderson, “The Master”.

Estamos ante un film que tiene como una de sus grandes bazas a sus dos protagonistas, ambos están extraordinarios, tanto Joaquín Phoenix como Philip Seymour Hoffman, el primero compone un personaje en el límite, alcoholizado y pícaro, un ex soldado, al que la guerra le ha dejado secuelas emocionales, que intentan reintegrarse en la sociedad, mientras el segundo recrea a un carismático líder del movimiento conocido como La Causa (la cienciología). Ambos deben figurar entre los nominados a los Oscars y probablemente en el palmarés.

El film se rodó en la zona rural de California y en Hawai y contó con un presupuesto de 32 millones de dólares.

“The Master” trata varios temas, fundamentalmente la búsqueda de un guía, un líder, un maestro, alguien a quien seguir y nos muestra una época convulsa en la que tras la segunda guerra mundial la gente buscaba las causas del conflicto bélico y por ello se aferraba en la fe. “The Master” nos plantea varios conflictos morales y no acaba de tomar postura, nos habla de la relación entre maestro y alumno (magistral la escena en la que los dos protagonistas aparecen juntos por primera vez), entre padre e hijo, entre protector y protegido, entre lider y subditu, y lo hace con total naturalidad, pese a la gran complejidad de las cuestiones que narra. El abuso del alcohol y sus consecuencias es otro de los temas que se van superponiendo, utilizando además este elemento en una época en la que era uno de los pocos aislantes ante una situación crítica.

Utilizando en un tono casi lírico los flashbacks compone un film que funciona en todo su trayecto.

Anderson ha rodado de forma clásica, buscando un tono reposado, quizá el metraje sea algo excesivo (137 minutos). También adquiere relieve el fuera de campo y en esto se muestra la importancia del personaje que interpreta Amy Adams, la esposa en la ficción de Hoffman.

“The Master” llega a apabullar al espectador. Anderson, en tono diferente a la reciente “De óxido y hueso”, en cierto modo, propina una patada al espectador. Tras la proyección deja mucho poso, de buen cine y fomenta el debate. Estamos ante uno de los que a buen seguro será de los mejores films que llegarán a nuestra cartelera en 2013.


José López Pérez