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Crítica de Oti Rodríguez Marchante de “La virgen de agosto” (2019): Interior mujer, exterior Madrid

Nota inicial del editor: Una de los estrenos destacados de esta semana en España es “La virgen de agosto”. BTeam Pictures la estrena, de forma muy medida, en 28 cines. Aquí podéis recuperar la elogiosa crítica de Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos. Yo todavía no he podido ver la película, espero verla en breve. Me gustó mucho el anterior film de Jonás Trueba, “La reconquista”. Publicamos ahora la crítica de Oti Rodríguez Marchante que aparece hoy en el diario Abc, donde escribe desde hace 7 lustros. Y la publicamos, por lo tanto, con su autorización expresa, como siempre.

 

 

Con puntualidad de santoral se estrena lo último de Jonás Trueba, un director al que le gusta filmar Madrid como si fuera posible un cruce entre el Manhattan de Woody Allen y la campiña de Éric Rohmer. Quedarse en Madrid en agosto, aunque sea dentro de una película, produce un estado de ánimo especial, distinto, un mejunje interior de tristeza, osadía, espiritualidad y ardor verbenero, todo lo cual es el relleno invisible de una historia que explora sus propios mínimos y que se reparte por igual en los ambientes populares de Madrid en estas fechas y en los íntimos de su protagonista, una joven treintañera a la que su belleza interior se le sale a borbotones y que interpreta echándote el aliento la actriz Itsaso Arana, que ya fue la protagonista de una de sus películas anteriores, «La reconquista», y que aquí adorna su enorme influjo también con su coescritura del guion.

El azar de los encuentros, el calor y el frescor de las conversaciones, la sensación de que los momentos se construyen sin cálculo, objetivo o pretensión, la impresión de que Jonás Trueba, su modo de mirar la escena y sus personajes, le arranca secretos a lo obvio, textura a lo liso y espesor a lo transparente… Parecerá absurdo, pero el cine de Jonás Trueba consigue una naturalidad insólita en el modo en el que a lo diurno le sigue lo nocturno, y a lo nocturno, lo diurno. Y los sentimientos, hasta los más transitorios, y las emociones y las temperaturas brotan y se acoplan a su rincón en el plano como si pudieran ser escritas en una línea de guion, y filmadas. Algo así como un cine respirado, sorbido.

@OtiRMarchante

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About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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