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Crítica de Oti Rodríguez Marchante de “Las distancias”: Edades y amistades indigestas

Uno de los estrenos destacados de este fin de semana es “Las distancias”. Os ofrecemos ahora la crítica de Oti Rodríguez Marchante de este film (aparece en la edición en papel y online del diario Abc donde colabora habitualmente, y os la ofrecemos, como siempre, con autorización expresa de su autor). La ha puntuado con dos estrellas sobre un máximo de 5.

La directora Elena Trapé ganó la Biznaga de Oro del último Festival de Málaga con esta película, que tiene la ambición de ser un retrato generacional mediante la reunión de un grupo de amigos treintañeros en un Berlín de circunstancia. En su anterior película, “Blog”, de 2010, buscaba una pulsión más adolescente que, aquí, le añade la complejidad de los primeros síntomas desquiciados de ser “adultos”, crisis personales, crisis profesionales, crisis económicas, crisis sentimentales y crisis de estar y de ser… No hay, pues, en “Las distancias”, el menor asomo de optimismo, en realidad, de auténtica “madurez”.

El argumento es esquivo, esencialmente porque todos sus personajes lo son: unos cuantos amigos se desplazan hasta Berlín para darle una sorpresa al personaje central y más esquivo de todos, llamado Comas (podría haberse llamado puntos suspensivos) y que interpreta con total lejanía Miki Esparbé, alguien “fugado” de su realidad, poco comprensible para sus propios amigos y, desde luego, un absoluto marciano para el espectador. Puedes sospechar los motivos de su huida, pero ni él, ni la historia, tal y como está narrada, te animan a certificar tus sospechas.

Hay un problema de empatía en la construcción del resto de personajes, ese grupo de “amigos” (siempre entre comillas) incapaces de transmitir algo de calor a sus personajes y a su relación (especialmente entre los masculinos) que los hacen ingratos, tal vez reales, pero poco esponjosos para conseguir algo de cercanía íntima con el espectador, y se perciban, como mucho, sus dramas personales y malos rollos, un poco de catálogo. Sobresale, sí, la interpretación resentida y cambiante de una embarazada Alexandra Jiménez, pero como retrato generacional es sumamente traumático y como elogio de la amistad es muy deprimente y le da sentido a ese título tan de avenida berlinesa.


Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine
@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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