“Artista y espectador deben tener el mismo nivel de consciencia”

Marina Abramovic  (Belgrado, antigua Yugoslavia, actual serbia, 30 de noviembre de 1946) artista precursora de la performance con la que durante más de 40 años ha utilizado acción y cuerpo. No hay ficción en sus obras, a diferencia del teatro, todo es real.

Hija de partisanos comunistas durante la Segunda Guerra Mundial recuerda que su juventud fue traumática; educada a base de estricta disciplina militar y ausencia de afecto, tal como ella afirma, su obra se verá marcada por esos años.  En 1975 conoce a Ullay, durante 11 años será su compañero sentimental  y su alter ego en las performances que realizarán juntos. Pondrán en relieve su resistencia física y psíquica dónde la noción del tiempo será el elemento más importante. Abofetearse durante 20 minutos o quedarse unidos con los cabellos enredados durante ni más ni menos que 16 horas serán algunas de sus obras destacadas como dúo.

El documental “The Artist is Present” – del director Matthew Akers – trata la trayectoria vital y profesional de la artista hacia su obra cumbre hasta el momento, realizada en el MoMa (Nueva York) durante 3 meses, de Marzo a Mayo del 2010. Vemos a  Marina en su faceta más íntima y personal. Cómo vivió la relación con Ullay, habla de los 5 años que vivieron cómo artistas nómadas en una furgoneta recorriendo toda Europa y también de su último trabajo juntos, y el más místico, un sueño que hicieron realidad antes de poner fin a su relación; empezaron cada uno a caminar des de un extremo de la gran muralla de China hasta encontrar al otro.

El documental se focaliza en la preparación y el desarrollo de la perfomance en el MoMa. Vemos la gran implicación de la artista en el proyecto y cómo hace de coach a los jóvenes artistas en los que delegara la retrospectiva de anteriores obras suyas como Luminosity (1997) o  Feeling the voice (1975). Estas reproducciones  situadas en un espacio diferente del museo, serán un complemento a su nueva performance, realizada por ella misma, que tendrá una duración de más de 700 horas – exactamente durará 716 horas y 30 minutos-

Sin desvelar más detalles diremos que se trata de una obra en la que “El público es co-autor del arte que se está produciendo”. Akers consigue con este documento hacernos partícipes de la atmósfera de la performance de forma muy intensa.  Lo hace a través de una serie de  primeros planos de los espectadores de la obra y una banda sonora de Nathan Halpern que se encuentra entre el minimalismo y el vanguardismo.

En definitiva, este documental – que ha sido premiado en el Festival de cine de Berlín y Sundance – pone en relieve el esfuerzo y el duro recorrido del artista que lucha por colocar su arte en el lugar que cree que le corresponde. Una trayectoria llena de intensidad vital y sacrificio, ambición y profundo amor.

Mireia Puerto