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Crítica de la película clásica “Estrellas en mi corona” (1950). Por Mario Delgado Barrio

Estrellas_en_mi_corona-347071837-largeFicha técnica.- Título original: “Stars in my Crown”. Año: 1950. Duración: 87 minutos. Producción: MGM. Guión: Margaret Fitts y Joe David Brown, según la novela de éste. Fotografía: Charles Edgar Schoenbaum. Música: Adolph Deutsh. Dirección: Jacques Tourneur. Intérpretes: Joel McCrea (Josias), Dean Stockwell (John), Charles Kemper (Sam), Alan Hale (Jed), Ellen Drew (Harriet), Juano Hernandez (Famous), Lewis Stone (doctor Harris Sr.), James Mitchell (Doctor Harris Jr.), Ed Begley (Lon).

 

Argumento.- Un veterano de la Guerra de Secesión (1861 – 1865) llega a una pequeña ciudad del Sur de EE.UU. para ejercer como pastor religioso. Pronto surgirán problemas.

 

Estrellas_en_mi_corona-983767038-largeComentario.- Obra maestra del western, una auténtica joya cinematográfica, que no se estrenó ni se editó en España, inexplicablemente desconocida y olvidada, que tengo la inmensa suerte de que forme parte de mi videoteca particular. Clara denuncia de los malos tratos que los blancos empleaban con los negros a pesar de haberse ya terminado la Guerra de Secesión con la abolición de la esclavitud, todo  ante la indiferencia de los poderes públicos que no hacían nada por evitarlos y sobre todo un canto a la figura del predicador, que despierta la conciencia ciudadana con su comportamiento y sus sermones. El film está impregnado de un profundo espíritu religioso y es una historia coral que nos habla del amor, la amistad, el sacrificio y también la ambición y el racismo, todo a través de la mirada de un niño. Tourneur retrata de forma magistral la comunidad de un pequeño pueblo sureño y nos habla de los problemas raciales, del funesto Ku Klus Kan, de la envidia y la avaricia y por encima de todo de la eterna rivalidad entre la fe y la ciencia, representadas por el predicador y el doctor Harris, expuesto con un lenguaje lirico y poético, con una serie de grandes secuencias, diálogos inspiradísimos, silencios emocionantes, preciosa fotografía de luces y sombras y una inolvidable banda sonora en la que podemos escuchar cantos religiosos interpretados a coro como: “Estrellas en mi corona”, “Tierra de Beulah” o “Shall Me Gather in the River” y se remata todo con un final genial en el que quedan claramente reflejados el pensamiento cristiano y la fe de su director. Entre sus magníficas secuencias: la curación milagrosa de la maestra moribunda, el dialogo entre dos niños en lo alto de una carreta, la lectura del testamento del viejo negro Famous, ante un piquete del Ku – Klus –Klan que quieren ahorcarle,  punto y aparte para el maravilloso comienzo de la película: la cámara enfoca la fachada de una iglesia mientras escuchamos a un coro que interpreta la bella canción “Estrellas en mi corona”, un movimiento lateral de la cámara nos permite ver las calles de la ciudad, la llegada del predicador a la misma y su genial primera plática en el interior del saloon, donde para acallar las carcajadas y burlas, desenfunda su revólver y a continuación lee la Biblia. Un conjunto inspiradísimo de grandes actores con Joel McCrea a la cabeza y unos secundarios magníficos que redondean como siempre el acabado de la película con mención especial para el genial Juano Hernandez en el papel de Famous, que queda definido en el siguiente expresivo diálogo cuando Lon le quiere comprar su pequeña granja. Lon. “Le daré 80 centavos por acre, en total 16 dólares, más dinero del que no vio nunca”. Famous: “Sr Brackett. Tengo este mono de faena, una chaqueta para los Domingos, una casa, una cama y como tres veces al día. ¿Para qué entonces quiero 16 dólares?”. En suma un western realmente atípico, una joya cinematográfica caída en el olvido y que no se puede describir con palabras y en la que se mezclan arte, emoción, poesía, belleza y lirismo, en definitiva un retrato del alma humana.

Estrellas_en_mi_corona-684067920-large

val%20lewton%20fotoAnecdotario.- Jacques Tourneur (1904-1977) quedó prendado al leer el guión, por lo que renunció a sus honorarios para poder dirigir la película. Nació en Paris y siendo joven fue a Nueva York y después a Hollywood, donde como director se especializó en películas del cine fantástico y en el western rodando varias obras maestras como “La mujer pantera”, “Yo anduve con un zombie”, “El hombre leopardo”, “Wichita”, “Una pistola al amanecer , “Tierra generosa” y además dirigió una de las mejores películas del género negro “Retorno al pasado” con Robert Mitchum, Jane Greer y Kirt Douglas y dos grandes películas de aventuras como “El halcón y la flecha” y “La mujer pirata”. Considerado como un “perdedor de Hollywood” pues ni siquiera fue nominado al Oscar en una inexplicable y clara injusticia.  Charles Kemper murió el día siguiente a la terminación del rodaje en un accidente de tráfico. Dean Stockell fue uno de los mejores actores juveniles de su época, con una carrera cinematográfica de 70 años, ganador del Premio al mejor actor en el Festival de Cine de Cannes en 1959 por “Impulso criminal”, de Richard Fleischer y en 1962 por  “Larga jornada hacia la noche”, de Sidney Lumet y estuvo nominado al Oscar en 1988 por “Casada con todos”, de Jonathan Demme y actuó además en “La barrera invisible”, de Elia Kazan, en 1948, “Paris Texas”, de Wim Wenders, en 1984, “Vivir y morir en Los Ángeles”, de William Friedkin, en 1985, “Terciopelo azul”, de David Lynch, en 1986 y “Jardines de piedra”, de Francis Ford Coppola, en 1987. Ellen Drew era hija de un peluquero irlandés, ganó varios concursos de belleza y fue descubierta para el cine por el actor William Demarest cuando ella trabajaba en una heladería, e intervino en: “Si yo fuera rey”, de Frank Lloyd, en 1938, “Johnny O’Clock”, de Robert Rossen, en 1947 y “El hombre de Colorado”, de Henry Levin, en 1948 y en los años 50 se dedicó a la televisión. Alan Hale se hizo popular como inventor del plegado de las butacas del teatro, del extractor portátil y de las patatas chip sin grasa y como actor se le recuerda por el papel del simpático Little John en las dos versiones de la popular película “Robín de los bosques”, en 1922 y 1938. Juano Hernandez fue un gran actor secundario y como afroamericano pionero en Hollywood, llevó una vida muy variada, trabajando como marinero en Rio de Janeiro, en un circo como acróbata, boxeador profesional con el nombre de Kid Curley, cantor de coro en una iglesia de Nueva York, guionista de radio y trabajó finalmente como actor en 26 películas algunas muy importantes: “Han matado a un hombre blanco”, de Clarence Brown, en 1950, “El trompetista”, de Michael Curtiz, en 1950 junto a Lauren Bacall y Kirt Douglas, “La furia de los justos”, de Mark Robson, en 1955, “El beso mortal”, de Robert Aldrich, en 1955, “Sangre en la Tierra”, de Richard Brooks, en 1957, “El sargento negro”, de John Ford, en 1960 y “El prestamista”, de Sídney Lumet, en 1964.

 

Sobre Mario Delgado Barrio

experto en cine classico

 

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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