Home / Cine Clásico / Crítica de la película “El manantial de la doncella”. Por Mario Delgado Barrio

Crítica de la película “El manantial de la doncella”. Por Mario Delgado Barrio

manantial1

Ficha técnica.- Título original: “Junafrukallan”. Año: 1960. Duración: 88 minutos. Producción: Svensk Filmindusteri. Guión: Ulla Isakson, basado en una leyenda del siglo XIII. Fotografía: Sven Nykvist. Música: Erik Nordgren. Dirección: Ingmar Bergman .Intérpretes: Max von Sydow (Tore), Birgitta Valberg (Maretta), Tor Isedal (Mute), Gunnel Lindblom (Ingeri), Birgitta Peterson (Karin), Allan Edwell (mendigo), Gudrun Brost (Frida).

 

Argumento.- Suecia en el siglo XIV. Es costumbre que cada verano una doncella debe de hacer la ofrenda de velas a la Virgen. El rey Tore envía a su hija Karin y en el camino se encuentra con unos pastores que amablemente la invitan a compartir su comida.

 

Comentario.- Bergman consigue en esta obra maestra unas imágenes esplendorosas de belleza sin igual con una gran recreación del ambiente y moralidad de la época medieval, con un genial Max von Sydow  -su actor fetiche- que encarna la figura de un perfecto caballero cabal y religioso, al que la violación de su hija, conduce a la duda, a la venganza y al arrepentimiento posterior. En esta historia no hay justificación ni redención para nadie y la pureza e inocencia se quedan en la Naturaleza, con esa maravillosa secuencia final, una de las más bellas y poéticas de la historia del cine, cuando vemos que en lugar donde tenía el cadáver de Karin su cabeza, surge un manantial de agua pura. La película es la  número 21 de su director y corresponde a su segunda época marcada por sus preocupaciones religiosas y su obsesión por el silencio y la ausencia de Dios, a la que pertenecen también : “El séptimo sello”, “Fresas salvajes” y “El rostro”, en las que se plantea la confrontación entre un Dios pagano, capaz de imponer al mundo la muerte y la destrucción y el Dios cristiano que calla, no salva a sus seguidores y solo mantiene la pureza en las aguas cristalinas que brotan de un manantial, como un signo de esperanza, que anuncia la vida y la resurrección. Por otro lado Bergman reflexiona sobre el mal, la venganza, el arrepentimiento, la justicia, la inocencia sexual y se cuestiona la fe -una de sus grandes obsesiones- en boca del padre que pregunta: “¿Porque Dios ha permitido esto?”. Con una bellísima fotografía expresionista, con audaces encuadres, Bergman demuestra un gran dominio del claroscuro y nos regala una preciosa, aunque breve  banda sonora, con dos  composiciones, una de flauta y otra de silbato-vibráfono que suenan en honor de la inocencia. Según dijo el propio Bergman: “El cine es ensueño, es música. No hay forma de arte que vaya más allá de la conciencia ordinaria como lo hace el cine, directamente a nuestras emociones, al penumbroso recinto del alma”. Considerado por Woody Allen como “el más grande artista de cine”, el ateo sueco, con esta película y “El séptimo sello” consiguió un lugar en la eternidad.

el-manantial-de-la-doncella-original

Anecdotario.- Rodada en Styggeforsen y Skattungbyn en Suecia. Ganó el Oscar a la mejor película extranjera y estuvo nominada al de mejor diseño de vestuario. Ingmar Bergman era hijo de un ministro de la iglesia de estrictos principios y según confesó él mismo, perdió la fe a los 8 años, pero siempre mantuvo sus dudas existenciales, pues la razón le impedía creer en Dios, pero el corazón le pedía lo contrario, por eso estuvo siempre obsesionado con “el silencio de Dios”. En 1976 su carrera se vio amenazada por un falsa acusación de evasión de impuestos por lo que indignado se exilió voluntariamente yéndose a vivir a Alemania donde permaneció ocho años. Ganó el Oscar a la mejor película extranjera  en 1960 por “El manantial de la doncella”, en 1961 por “Como en un espejo” y en 1983 por “Fanny y Alexander” y estuvo nominado cinco veces más como guionista, tres como director y una como mejor película. Un autentico genio del séptimo arte.

Max von Sydow nació en Lund (Suecia), aprendió inglés y alemán a los 9 años y fue el actor predilecto de Ingmar Bergman, se resistió mucho tiempo a acudir a Hollywood decidiéndose en 1965 para interpretar el papel de Jesucristo en el film de George Stevens “La historia más grande jamás contada” y en 1986 fue dirigido por Woody Allen en “Hanna y sus hermanas”. En la actualidad vive en Paris y es un gran aficionado  la lectura, la música y la jardinería. Gunnel Lindblom, fue actriz predilecta de Bergman que la dirigió en: “El séptimo sello”, en 1957, “El silencio”, en 1963, “Los comulgantes”, en 1963 y “Secretos de un matrimonio”, en 1973.

sselmanantialdeladoncella2

Sobre Mario Delgado Barrio

experto en cine classico

 

 

 

 

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

Check Also

Enxebre vendimia seleccionada 2017: Un albariño singular

La palabra gallega “enxebre” tiene varios significados, se suele usar para indicar que se está …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *