Home / Audio / Música / Crítica de la película «El séptimo sello» (1957). Por Mario Delgado Barrio

Crítica de la película «El séptimo sello» (1957). Por Mario Delgado Barrio

Ficha técnica.- Título original: “Det Sjunde Inseglet”. Año: 1957. Duración: 96 minutos. Guión: Ingmar Bergman. Fotografía: Gunnar Fischer. Música: Erik Nordgren. Dirección: Ingmar Bergman. Intérpretes: Max von Sydow (Antonius), Bibi Anderson (Maria), Gunnar Bjömstrand (Jons), Bengt Ekerot (La Muerte), Nils Poppe (José),Inga Cill (Lisa), Mcud Hanson (la bruja), Andrei Ek (el monje).

 

260x175_d24a1620_jair_sfez_2388Argumento.- A mediados del siglo XIV la peste negra asola Europa, el caballero Antonius Blork vuelve de Las Cruzadas y en el camino se encuentra con la Muerte a la que propone jugar una partida de ajedrez para prolongar su vida e intentar que Ella pueda responder a las cuestiones que le atormentan.

 

Antecedentes musicales.- Dies Irae.- Es un famoso himno latino del siglo XIII atribuido al franciscano Tomas de Celano, amigo y biógrafo de San Francisco de Asís. Se considera el mejor poema en latín medieval y describe el Día del Juicio Final, con la trompeta llamando a los muertos ente el trono de Dios, donde los elegidos se salvaran y los condenados serán arrojados a las llamas. Entre sus versos podemos leer:

“Día de la ira aquel día

en que los siglos

se reduzcan a cenizas

como testigos el Rey David y la Sibila”

“Cuanto terror habrá en el futuro

cuando el juez haya de venir

a juzgar todo estrictamente”

 

El_s_ptimo_sello-464105251-largeComentario.- Obra maestra absoluta y en mi opinión la mejor de toda la extensa y magnifica filmografía del gran director sueco Ingmar Bergman, que con su propio guión nos presenta un personaje que reúne todas las obsesiones y dudas existenciales del director: La muerte, el Más Allá , la Religión, el Diablo y la existencia de Dios, por lo que en mi opinión es la mayor reflexión que se ha hecho en el cine sobre esos conceptos. El film es una sucesión de imágenes de una inmensa fuerza visual que desde el comienzo dejan fascinado al espectador y en algunos momentos absolutamente sobrecogido, todo gracias a una insólita y maravillosa fotografía en blanco y negro de Gunnar Ficher, que llega a su cenit en la inolvidable y escalofriante procesión de los flagelantes. Bergman además consigue una inigualable recreación de la Edad Media, un mundo de fanatismos, violencia y crueldad, por el que desfilan un conjunto variopinto de personajes típicos  de la época: juglares, flagelantes, brujas, frailes, cruzados, ángeles y todo enmarcado en un desolado paisaje de rocas y parajes desnudos, playas solitarias y arboles sin hojas que dan más sentido a la historia. Todo está impregnado de un sentimiento religioso que se transmite al espectador y que en su día – yo la vi cuando tenía 20 años de edad –  provocó entre los adolescentes y jóvenes de mi generación una fiebre intelectual que nos llevó a continuas disquisiciones sobre la existencia de Dios y el Más Allá. Bergman nos presenta a Antonius, un hombre descreído, pero que movido por el miedo se encomienda a un Dios que su razón le dice que no existe y así entre otros frases significativas podemos escuchar. “¿Por qué la cruel imposibilidad de alcanzar a Dios con nuestros sentidos? ¿Por qué se nos esconde en una oscura nebulosa de promesas que no hemos oído y de milagros que no hemos visto? Jons es un hombre gélido convencido de que le espera el vacío y María y José son dos personas inocentes en los que se representa la esperanza del director, que en el fondo con sus reflexiones filosóficas y trascendentes nos ofrece un canto a la vida y rechaza el sufrimiento, la crueldad y la pena de muerte y nos habla del amor, el deseo, la belleza y el arte, con una conclusión abierta a la esperanza. Esta obra maestra se completa con una música excelsa de Erik Nordgren, que utiliza instrumentos musicales medievales en la que entre otras escuchamos las canciones: “Det sitter es duva”, “Odet ar es rackare”, “Skats sane” y  que culmina con un impresionante fragmento del “Dies Irae” un famoso himno latino del siglo XIII y un  cuadro de magníficos actores frecuentes en el cine de Bergman con Max von Sidow y Bibi Anderson al frente de todos. Para la eternidad la secuencia final en la que en una amplia a panorámica vemos a La Muerte llevándose a los personajes de la película con excepción de María y José la pareja en la que Bergman simboliza la esperanza. En este mundo actual de valores puramente materiales, no estaría de más contemplar esta joya cinematográfica que seguro nos haría reflexionar no solo sobre la vida y la muerte sino sobre nosotros mismos. Película irrepetible, película eterna. ¡HONOR  Y  GLORIA  ETERNOS  PARA  INGMAR BERGMAN!

EL-SÉPTIMO-SELLO-PERSONAJES-2

Anecdotario.- Rodada en diversos lugares de Suecia y basada en una obra escrita por Ingmar Bergman como un ejercicio para los estudiantes que actuaban en el Teatro de Malmoe. Ganó el Premio Especial del Jurado y fue nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes. Esta película es una de las favoritas del genial actor y director Woody Allen que dijo de ella: “Desde el momento que comienza te deja sin aliento hasta que termina”. Su estreno conmocionó al mundo del cine y en España se editó un folleto explicativo para comprender mejor la película y aclarar algunas de sus secuencias. La secuencia final fue improvisada porque el director quiso filmar un conjunto de nubes que aparecieron de improviso y como algunos actores ya se habían ido del lugar del rodaje empleó como sustitutos a algunos turistas. Ingmar Bergman, era hijo de un pastor luterano y mantuvo durante toda su vida dudas existenciales, consecuencia de   la educación recibida, pues creció rodeado de imágenes religiosas y de discusiones también de tipo religioso, obsesionado por la fe, la traición, la locura y la muerte, declaró en varias ocasiones que perdió su fe a los 8 años de edad, aunque  sus dudas continuaron siempre .Considerado como uno de los mejores directores de la historia, ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1960 por “El manantial de la doncella”, en 1961 por “Como un espejo” y en 1983 por “Fanny y Alexander”. Max von Sidow asistió a un colegio católico y al cumplir el Servicio Militar se matriculó en el Teatro de Arte Dramático de Estocolmo, en 1955 conoció al director Ingmar Bergman y se convirtió en su actor preferido, trabajando en muchas de sus películas, entre otras: “El manantial de la doncella”, “Fresas salvajes”, “En el umbral de la vida”, “El rostro” o “Como un espejo”. En Hollywood se consagró al interpretar el papel de Jesucristo en “La historia más grande jamás contada” de George Stevens y estuvo nominado al Oscar en 1988 por “Pelle, el conquistador” y en 2011 por “Tan fuerte, tan cerca”. Bibi Anderson trabajaba en publicidad cuando fue descubierta por Bergman, trabajando con él en: “Fresas salvajes”, “En el umbral de la vida” o “El rostro”. Ganó el Oso de Plata a la mejor actriz en el Festival de Berlin por “Alskarinnan” y en Hollywood actuó en: “Duelo en Diablo”, “Aeropuerto 79”, “La carta del Kremlin”, “Quinteto” con Paul Newman y en 1992 fue dirigida por la española Gracia Querejeta en “Una estación de paso”.

 

Mario Delgado  Barrio

 

Sobre Mario Delgado Barrio

experto en cine classico

 

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

Check Also

“Blinded by the light”: El poder liberador de la música (esta es mi historia, salvando las distancias)

“La ira y la intolerancia son enemigas del saber”. Mahatma Ghandi “Me daba la impresión …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

AVISO LEGAL PRIVACIDAD COOKIES CONTRATACIÓN CONTACTO