Es esta una crónica apresurada y nocturna, con más sueño que ganas de analizar, pero que quiere, con la mejor intención del mundo, hacer un balance, rápido y puntual, de los premios Oscar de 2013.

Como es habitual la ceremonia, con alfombra roja incluida, demasiado larga, con mucha publicidad (que paguen las marcas y no los ciudadanos), con agradecimientos más cortos que los de los Goya, y con pocas sorpresas, alguna fuera de contexto como la de Michelle Obama dando el premio a la mejor película (y es que la política, por A o por B siempre tiene que oscurecer las fiestas del cine).

De los modelitos de la alfombra roja, como pueden entender, paso olímpicamente, porque no es la moda precisamente mi fuerte, ni  me interesa como para reciclarme. El análisis de los premios es lo que me corresponde y me interesa y ahí va:

1.- Es bueno que se hayan repartido tanto (ya saben la película con más premios ha sido “La vida de Pi” con 4, mientras que con 3 premios sólo dos películas, “Argo” y “Los miserables”, y con 2 premios tres películas como “Lincoln”, “Django desencadenado” y “Skayfall”, y con 1 premio 9 películas como “”El lado bueno de las cosas”, “Brave”, “Amor”, “La noche más oscura”, “Anna Karenina”, “Seaching for Sugr Man”, “Curfew”, “Inocente” y “Paperman”), porque es buenos para una industria cinematográfica. Los premios son puro marketing y centrar todo el marketing es dos o tres títulos como ha pasado en muchas ediciones anteriores es hacerle un flaco favor a la industria. Cualquier premio despierta el interés del gran público y, o bien, se repone la película, o su paso al DVD y Blu-ray y su posterior emisión por las cadenas televisiva, será mucho mejor que sin el citado premio.

2.- Se repite, como ha pasado con los Goya, la incongruencia (desde un punto de vista creativo), pero a la vez de la lógica (desde un punto de vista industrial), de dar el premio a la mejor película y no darlo al director de la película ganadora. En esta ocasión, al no estar nominado Ben Affleck como mejor director, esta doble valoración era lógica y, prácticamente cantada. “Argo” ha sido una película que ha funcionado mejor en taquilla que “La vida de Pi” (lo cual no quiere decir que la película de Ang Lee no sea una gran película).

3.- Los grandes perdedores han sido los profesionales que no han sabido estar a la altura del momento que se vive en el cine. Mientras Ben Affleck hacia una importante denuncia en “Argo”, Steven Spielberg (su época de gran director ya es historia), se dedicaba a hacer una hagiografía de Abraham Lincoln, y Katryn Bigelow se desmelenaba publicitando ala CIA.

4.- El éxito de “Los miserables” (recordemos 3 premios ante pesos pesados de la industria) parece como una especie de reconciliación de Hollywood con el musical.

5.- Los premios a “Skyfall” parecen más de homenaje a los 50 años de Bond, que premios serios (y ahí está el premio a la mejor edición de sonido, compartido con “La noche más oscura”)

6.- Quentin Tarantino, que ya había saboreado en 1994 el premio al mejor guión original por “Pulp Fiction” ha repetido en la categoría demostrando que es un autor cien por cien.

7.- Daniel Day Lewis que asombró en 1989 con “Mi pie izquierdo” y en 2007 con “Pozos de ambición”, demuestra que de la mano de Steven Spielberg se puede convertir en una estatua de mármol.

8.- En definitiva, parece que, pese a que la gala fue larga y pesada, algo que científicamente está demostrado que no se puede evitar cuando se dan 24 premios, en esta 85 edición, presentada sin demasiada fortuna por Seth MacFarlane, el reparto de premios ha sido más racional y lógico que en anteriores ediciones.

 

Buenas noches y felices sueños (los que puedan ir a dormir).

 

 

Ruiz de Villalobos