Llegué conduciendo  a Milano muy temprano sobre las 7 de la mañana y fui directo a la via Mecenate, (donde circulaban aún tranvías), calle  casi mítica donde se encontraban varios distribuidores y sellos discográficos, entre ellos destacaba Discomagic, empresa distribuidora regentada por el fallecido recientemente Severo Lombardoni , toda una institución  en el mundo de la música italo dance,su mayor éxito fue  La Dolce vita de Ryan Paris (1983). Hombre que llegó a en varias ocasiones a lo más alto de la cima y también  a la ruina total. Cada vez que iniciaba un negocio temblaba la industria del disco dentro y fuera de Italia, pues la import / export forma parte de la genética italiana.

Hacía mucho frio y ya me había tomado los cafés oportunos y me esperé en el portal a que abrieran la empresa, de pronto llegó  un Volvo Space Wagon sube encima de la acera (a lo USA)  y empieza el espectáculo made in Italy….

Baja del Volvo un rubia exuberante (vestida de fiesta discotequera), le da un par de voces a Severo que aún está en el interior del vehículo y cierra la puerta de un portazo, se aproxima a mí que estoy al lado de la puerta de la empresa esperando a que abran  y sin mirarme me dice peleándose con su llavero repleto de llaves…

Che cosa vuoi?

Le respondo:

Sono venuto a comprare i dischi…..

De pronto surge una voz de detrás de ella es Severo y me dice en muy mal tono:
Hai portato i soldi? (¿traes dinero?), sei spagnolo…

Si, si, le respondo money’m portare da Barcellona, …,(me pongo nervioso ,y me invento un nuevo idioma el italo english), le muestro un fajo de billetes de liras italianas y me lo vuelvo a guardar en el bolsillo. Me quedé sorprendido, pero entendí que estaba en su territorio y me pedía explicaciones y se las di.

Son aquellas sensaciones que recibes en cualquier lugar del mundo, a cualquier edad y en cualquier situación, son intemporales y forman parte de la existencia del ser humano, la jerarquía necesaria de marcar territorio y límites. Claro está, hay muchas maneras de hacerlo y por ello existen las formas al marcar el  comportamiento de nuestros semejantes de manera educada. Pero los instintos que llevamos dentro mandan y hay que pisar fuerte de lo contrario te pisan a ti…. y aunque lleves zapatos duele y te los ensucian…

Pero el secreto estaba guardado bajo llave…

Empiezan a llegar puntualmente en medio de bromas matutinas de mal gusto los empleados (unos 12) y se abre el telón, los teléfonos empiezan a sonar , los italianos siempre han trabajado con muchas líneas telefónicas, y hoy en día con muchos telefoninos,(móviles)  las conversaciones en inglés fluyen, los fluorescentes se empiezan a calentar y alguien pone en marcha el tocadiscos y empieza a pinchar música (ruido dance, desagradable y primitivo) y el empleado lo hace escuchar a través del teléfono inalámbrico al cliente mientras le indica que cuántos lp’s quiere , todo esto es trabajar y vender a la italiana y todo esto ocurre en 5 minutos matemáticos … toda la maquinaria está en marcha y yo dentro de ella, nadie se fija en mí, pues ya pasé el control hacia breves momentos y decido ir a lo mío, como siempre lo que está en las estanterías no me interesa (ellos me lo quieren vender, pero yo no lo quiero comprar) y me dirijo al encargado para que me abra la puerta de un trastero…, era la segunda vez que entraba en ese trastero y la segunda vez que me estremecí pues una vez dentro oí como el encargado le daba la vuelta a la cerradura y me encerraba, sensación de agobio (poca luz y falta de oxígeno),  de la cual pronto me olvidé al empezar a remover las estanterías…tras esta puerta estábamos al margen de la ley, esto siempre me ha gustado, pues da libertad no estar bajo el peso de la ley  (Down by Law, Jim Jarmusch  1986).

Todo eran  bootlegs de conciertos recientes , Prince, Dire Straits , The Smiths, Bruce Springsteen, y alguna peli porno en formato VHS tirada por el suelo llena de mugre. Estos lp’s eran cuidadas ediciones con buen sonido con los aplausos y gritos de los fans histéricos, con cartonajes de buen gramaje y cuidado art work  con temas inéditos que no existían en ninguna edición de la discografía oficial y temas conocidos pero improvisados y de mayor duración. En aquel entonces escuchar pocos meses después un concierto de tu artista predilecto era solo posible a través de la radio o bien de las copias ilegales en vinilo. Los ragazzi’s de todo el mundo nos enviábamos por correo postal cintas y vinilos incluso acetatos, (que misteriosamente salían de las prensas oficiales), con grabaciones inéditas de New York a Osaka y de Melbourne a Barcelona. Cuando empecé a traficar con este tipo de material era totalmente inconsciente de los problemas legales que podía acarrearme y lo hacía  por “divertimento”, más adelante en próximos artículos os comentaré como queman las brasas….

Pum, pum, golpeo la puerta y responden:

Tutto bene?

Ok, tutto bene,

Salgo cargado con unos 400 vinilos paso por caja y pago, factura de millones de liras, con copia por triplicado me ponen un sello, firman varias personas y toda la documentación lista para pasar la aduana (excepto el dua), me facturan la descripción por lp import dance y vamos pa’adelante que tenemos 1000 kms hasta Barcelona donde en el plazo de 5 días todo ya estaba vendido y me quedaba en un cómodo coma emocional por el flash del viaje y los ingresos conseguidos.

Don Severino sabia ganar dinero y los lives “bootlegs” eran su debilidad, nuestra misión difundirlos.

Pero no todo era vino y rosas, por cerca que Milano esté de Turin ciudad de  Michelangelo Antonioni donde aquel año 1989 rodó  Kumbha Mela, la niebla de la Lombardia dificultaba el viaje hasta Barcelona y tener siempre que pasar nervios al cruzar la frontera italo-francesa (Ventimiglia ) y la franco española por La Junquera, normalmente lo hacía de un tirón sin dormir, solo con café y pensando en cómo hacer crecer el negocio de los vinilos y planeando nuevos viajes hacia Alemania y Uk en busca de nuevos proveedores, la mayoría de oscuros orígenes.

Una vez pasada la frontera italo-francesa sin problemas, los carabinieri parecían colaborar con Discomagic, toda Italia emana una fraternal olor a fraude y  corrupción, los franceses siempre preguntaban, quizás tenían más  formación al respecto, pero siempre te dejaban como un hippy que transita con material inofensivo…(lo que hace la ignorancia).

Fue al llegar el sábado por la mañana a la aduana de La Junquera, población fronteriza entre Francia y España conocida hoy en día por sus importantes burdeles al servicio del mundo del camión, que aterricé en la zona aduanal donde parecía que un poblado sin ley ni orden sucumbiera al silencio y al viento helado de los Pirineos, miras a tu alrededor y te sientes extraño, cansado, bolsillos con pesetas, francos, liras y mucho sueño atrasado. Dejo aparcada la furgoneta en la zona del despacho de aduanas  (todo el resto eran camiones que habitaban el lugar en profundo silencio) entro en las dependencias de la zona de aduanas y le pregunto a un Guardia Civil que si se pueden efectuar el despacho de mercancía.

El Guardia Civil me mira como si fuera un meteorito y me comenta:

Ya sabe que los sábados solo despachamos producto perecedero.

Vista la respuesta decido tratarlo con mucho respeto como si fuera un capitán general (a estos tipos siempre les gusta que les traten así y siempre resulta positivo), son muchachos de provincias que no han visto mundo y los destacan en zonas fronterizas donde ven mundo y  así se forman, es triste pero las cosas son y serán siempre igual aunque nos quieran hacer pensar lo contrario los entes mediáticos y nos pongan internet en casa.

Ya, ya, pero si tengo que dejar aquí el vehículo con la mercancía y volver el lunes a despachar se hace la cosa muy complicada señor… (le cuento que este domingo tengo una feria de coleccionismo internacional en Barcelona y que muchas personas, extranjeros y todo (esto siempre impresiona) que están pendientes del material que tenemos que despachar, le miro con ojos de pena, complicidad e infinita paciencia y….

Voy a ver qué puedo hacer, espere aquí  en plan :o rdeno y mando.

El tipo ha reaccionado positivamente, soy un problema y se quiere librar de mi cuanto antes…

Al poco rato aparece y me dice:

El Vista efectuará el despacho, pero te aconsejo (ya me tutea) que le regales mercancía o bien él se la apropiará directamente….

Está claro, ningún problema, le respondo… y una sensación de ahogo inmediatamente me sube del estómago hacia la cabeza, las venas me bombean más sangre de lo habitual, y en mi interior empiezan a invadirme unas cosquillas de sentirme violado, saqueado.
Converso conmigo mismo y me pregunto:… ¿joder, quién se la juega?, ¿quién tiene el contacto?, ¿quién tiene el cliente?, ¿quién come bocadillos durante dos días y recorre 2000 kilómetros?, y quién pagará los aranceles de la partida arancelaria
nº 85.23.40.12 tipificada como “DISCOS, CINTAS, DISPOSITIVOS DE ALMACENAMIENTO PERMANENTE DE DATOS A BASE DE SEMICONDUCTORES, TARJETAS INTELIGENTES”

Como  ese tipo soy yo, y ahora viene nuestro amigo y nos vacila y nos chulea, que sí, que sí, que la cosa es así….

Sucedió lo que tenía que suceder, el  Vista, con dos números de la Guardia Civil se aproxima, me mira como a un ser inferior y me dice:

Vamos a ver que trae usted…

En vez de callarme le cuento  sin llegar al típico cuento chino, que soy coleccionista etc… Y le empiezo a hablar de música y…bingo el tipo pica!, siempre pican, siempre… que si a mí me gusta este grupo, que yo me compraba muchos discos ….Solo falta que empiece a degenerar sus disertaciones y me hable de como se lo hacía con la novia en la discoteca del pueblo.

Yo escuchando mostrando interés por lo que dice y pensando en que me robe las mínimas unidades posibles, que tengo que irme a casa, y así se produjo la operación, el tipo se apropió de varias unidades (cosa que me produjo un tremendo dolor de estómago), mientras un número de la Guardia Civil en sota voce me comentaba que estaba de suerte, que normalmente cogía más material aunque fueran televisiones, se quedaba varios por despacho…

Y con toda esta cháchara pagué los aranceles y me despedí de tan buenas personas un sábado anónimo de finales de los años 80’.

 Enric Urrutia