Sorteo el mocho de la mujer de la limpieza y entro en el lavabo de hombres durante una convención y una mujer entra tras de mí…, sonrio y le digo:

A mí no me importa pero estas en el lavabo de hombres… (la verdad no me importa, en mi casa no hay lavabos de hombres y mujeres, mi tribu come en la misma mesa, se ducha en la misma ducha y la pareja duerme en la misma cama, comemos la misma comida y…).

La mujer sonríe y se va al lavabo de mujeres, de pronto la mujer de la limpieza, empieza a balbucear palabras inconexas, difíciles de descifrar e interpretar, pero los presentes, otro ser de mi sexo  y la mujer que se dirige a su lavabo (catalogado y ubicado por sexo femenino) nos miramos sorprendidos pues la mujer de la limpieza se exclama escandalizada  como si se hubiera producido una violación física de hombre a mujer…

Salgo del lavabo y mientras paso por su lado sin detenerme le digo: que al fin y al cabo todo somos animales y tenemos que hacer nuestras necesidades fisiológicas, ella se enfada aún más y lanza una voz:

Animales no somos, somos personas…hombre …faltaría más…

¡Alerta!, reacciono y le digo:
¡Somos animales, no se olvide!, y siguiendo mi trayecto me alejo del lugar, mirándola de reojo.

Parece que hoy en día el sistema nervioso central  solo estuviese ubicado en los seres humanos, aunque Jacques Audiard (director y guionista de cine) nos muestra en su  última película “De Óxido y Hueso” http://www.nosolocine.net/critica-de-la-pelicula-de-oxido-y-hueso-jacques-audiard-confirma-que-es-uno-de-los-grandes-cineastas-actuales/ de cómo las orcas reconocen, recuerdan y añoran a un ser humano ,en este caso a su instructora Marion Cotillard. Parece que estos camiones cargados de cerdos que circulan por la noche por carreteras y autopistas (pues están más relajados de noche) dirigiéndose al matadero para ser sacrificados no sientan ninguna molestia ni dolor, esos comentarios que muchos humanos realizan: ya los hacen para eso a los cerdos…, (los crean y crían para ser sacrificados) y a muchos de ellos en su momento la ingeniería genética  les implantó la hormona de crecimiento humano.

Si le pregunto al tipo que está dentro de su vehículo esperando que el semáforo se ponga en verde, o a la señora que balbuceó en el lavabo, si los animales son capaces de sentir… ¿qué me responderán?, y lo más interesante ¿cómo me mirarán a los ojos antes de responder? .En ese momento, cuando sistema nervioso central  busca respuesta, realizando una coordinación rápida ,durante estos instantes, ellos no se verán a sí mismos , yo si les veré…y ¿qué veré? la educación que han recibido, equivoca pero marketinizada y convertida en tradición cultural y moneda de cambio en nuestra sociedad… pero bueno entonces están esa gente rara, los vegetarianos y veganos que solo comen lechuga ,ja,ja,ja, ellos se lo pierden… con lo buena que es carne y el pescado…(a este último al pescado lo tienen clasificado como a un ser aún más inferior que la carne no humana , ¿será porque no es terrestre?, si, si, la cuestión es muy primaria, esta obsesión de matar para alimentarse es constante y va en aumento, porque no conseguimos que los niños y niñas en las escuelas tengan un menú equilibrado eliminando las proteínas y la grasa animal y sustituyéndola por la vegetal, ganaríamos salud y ética, ningún niño se comería a su mascota!

La fabricación y puesta a la venta de seres vivos producidos por ingeniería genética para alimentar a los seres humanos es un error y no debemos olvidar que todos somos animales, racionales o no,  tenemos la capacidad de sufrir. Recordemos que la única justificación que tiene la ingeniería genética es el lucro económico basado en la producción intensiva de animales no humanos (de momento). Dejemos que se fertilice un óvulo libremente sin manipular para que en ese embrión empiece a fluir la vida, necesitamos más
“Higiene Social”. La higiene es fundamental.

Enric Urrutia