Home / Cine Europeo / Del barrio napolitano de Sanità a la periferia romana Primeras impresiones de la Mostra del Cinema Italiano de BCN 2019

Del barrio napolitano de Sanità a la periferia romana Primeras impresiones de la Mostra del Cinema Italiano de BCN 2019

La gran fiesta del cine italiano de Barcelona nos sorprende una vez más con varias joyas que han lucido en la gran pantalla de Italia este 2019. Entre otras quiero destacar en especial dos. La primera, una auténtica obra de arte o, mejor dicho, una magnífica obra teatral del enorme Eduardo De Filippo, llevada al cine magistralmente por Mario Martone: “El Sindaco del Rione Sanità”. El sábado por la tarde, desde las butacas del Cine Verdi Park del “italianísimo” barrio de Gràcia, nos adentramos en las entrañas de un Nápoles que no aparece en las guías turísticas, pero sin necesidad apenas de enseñarnos la embriagadora ciudad. Buena parte del mérito de este trabajo redondo recae en la fuerza de Francesco Di Leva, el protagonista que encarna al sui géneris “alcalde”, Antonio Barracano. Aunque el film empieza con imágenes que hacían pensar en una típica trama de delincuencia semi mafiosa de periferia italiana, este largo imperdible nada tiene que ver con este tópico. “El Sindaco del Rione Sanità”, muy al contrario, es un film coral de personajes sin desperdicio, desde el carismático “sindaco” hasta la oronda asistenta que controla sin equivocación alguna el entorno en el que se desarrolla prácticamente todo el film, desde el fiel doctor que cuida de la “salud” de quien aparezca por la mansión de Don Antonio y que no consigue escapar a su América esperanzadora, hasta ese hijo del panadero lleno de venganza y rabia que espera audiencia junto a su novia para que el alcalde administre justicia llevado por sus criterios personales y su sentido del bien y el mal… Todos ellos piezas indispensables en este engranaje laberíntico de situaciones a veces surrealistas y otras tan reales como la vida misma, que te mantienen alerta durante sus casi dos horas de duración con la mirada fija en la impecable interpretación de un Di Leva, hasta el momento desconocido por el público de nuestro país.

La segunda joya llegó el domingo. Opera prima de Carlo Sirone, que tuvimos el placer de contar con su presencia y sus interesantes explicaciones al final del pase, “Sole” es realmente el anti-cine italiano o al menos, al que normalmente se nos tiene acostumbrados. Recuerda más a un cine nórdico o incluso también al cine ascético de Robert Bresson. “Sole” se centra en un joven romano desencantado de periferia que deja que su vida siga la inercia de la nada sin más y una chica polaca embarazada, ambos deben hacerse pasar por pareja con el fin de entregar el bebé en adopción. Un drama absolutamente contenido, casi sin diálogos, sin acción evidente, llena de localizaciones impersonales, frías, desnudas que, poco a poco, se va convirtiendo en una historia con un poder aplastante. En “Sole” hay neorrealismo, hay angustia, soledad, existencialismo de las clases desfavorecidas, hay realidad social, pero también hay romanticismo, drama familiar, y sensibilidad a borbotones. Todo sin caer en los primerísimos primeros planos, en formato 4:3, centrándose en y por los personajes que inundan cada fotograma al tiempo que inundan el alma del espectador. Dijo Sironi en el Verdi Park que no quiso tratar la soledad como una metáfora, sino como algo físico, y lo consiguió ¡de qué manera!

Este joven director con una interesante trayectoria de cortos no era la primera vez que trataba el tema de la maternidad y la paternidad, pero quiso llevarlo a la ficción de nuevo con actores no (o semi) profesionales – para el maravilloso Claudio Segaluscio que interpreta a Ermanno, era su primer film- y en localizaciones que a veces recuerdan los espacios favoritos de Pasolini: barrios obreros, degradados, fríos, sin gracia… Un mundo gris que de repente se llena del azul del mar en una de las escenas más simbólicas de la película cuando la pareja entra en un ascensor, o cuando Lena se viste de rosa para acudir a una “fiesta” junto a Ermanno.

Incapaces de mostrar sentimientos y afecto, hay una necesidad urgente de salir de sus vidas hostiles y de su soledad, de no caer en lo ya vivido, de huir del vacío… Y como por arte de magia, pero sin perder ese tempo casi congelado, Sironi hace que el largo se convierta en una de las historias con mayor carga afectiva que haya visto en estos últimos tiempos.  Absolutamente maravillosa.

MariaJo López Vilalta -Morocha

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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