Hoy en nosolocine.net estamos de enhorabuena. Os presento una nueva colaboradora que a buen seguro nos dará su personal visión de las cosas.
Me refiero a María Badia que se presenta directamente ante la audiencia. Os dejo directamente con ella.

Soy Eme Be, vasco-extremeña resiente en Madrid. Me vi obligada a escribir en el blog del trabajo, con el tiempo y las buenas críticas recibidas, decidí comenzar una carrera en solitario con Diario de una Loser, que nació hace unas semanas.
El sarcasmo y las reflexiones que poco o nada contribuyen a la evolución de la humanidad, son los temas que más frecuento.

“DRIVE”: LA OTRA CRÍTICA. POR MARÍA BADIA
Los niños tienen pene y las niñas vagina. Chuck Norris es para machos alfa y Julia Roberts es para princesas de barrio.
La particularidad de este año, es que muchas de las primeras citas han podido comenzar sin el sacrificio de un joven entrando a ver la típica comedia romántica de temporada, intentando aparentar cierta sensibilidad. Quizá, Drive, esa película de la que ELLAS hablan con el corazón en el pecho, ha supuesto un antes y un después en el comienzo de una relación.
Cuando alguien habla de Drive, me viene a la cabeza una tómbola de barrio regentada por una gitana que repite una y otra vez, “para el niño y para la niña”…”para el niño y para la niña!” Y es que Drive, es así, para el niño y para la niña. Para el niño que creció con las patadas de Van Damme, con la sangre de Tarantino, y las persecuciones policiales de las películas de media tarde. Con sus derrapes, sus choques frontales, sus sirenas …Lo que viene siendo un completo en el género.
Y para la niña, pues la elección del personaje masculino, lejos de cumplir con los cánones de un manolito piscinas muy dado allá por los ‘90 representa todo lo que la mujer del siglo XXI puede esperar. Guapo sin ser pretencioso y cara de hablarte con la mirada, aunque no llegues a entender el idioma. El chico ideal para tener a las mozas entretenidas toda la película, hasta cuando la cosa se empieza a poner fea, la cara de pánfilas mientras nos llevamos las palomitas a la boca, permanece, porque ahora mismo Ryan Gosling, ha llegado más alto que el propio Felix, el de la estratosfera.
Una película que cortésmente sacia las expectativas femeninas con la dosis perfecta de miradas, silencios alargados hasta el infinito y tensiones sexuales sin resolver que se torna en un ir y venir de actos violentos que llegan justo a tiempo para no morir de una sobredosis de azúcar.
A mi parecer, película perfecta para ver con ellas, con ellos, o a solas un largo domingo sin noviazgos a la vista.
María Badia