Es facil entender la necesidad que tienen los actores de dirigir sus propias películas. Esta semana debutan en la dirección dos de los más importantes y populares: Dustin Hoffman y Ralph Fiennes. Hoffman con ‘Cuarteto’, una pequeña joya que es un canto a la tercera edad y sobre todo un homenaje a los artistas, a los músicos y cantantes de opera. Con un plantel de primeras figuras del cine británico y con auténticos músicos y cantantes actuando. Un verdadero placer. Por su parte Fiennes debuta con ‘Coriolanus’, adaptación de una obra de Shakespeare a la epoca actual. En lugar del senado romano vemos el parlamento de una ciudad europea. Y eso sí, respetando el texto original de la obra. Impresionante. Fiennes además de dirigir también protagoniza. Doble trabajo del que se sale airoso.

La mayoría de las veces que un actor ha dirigido una película lo ha hecho con resultados brillantes. La lista sería más larga que la de Schlinder. Los hay que solo han probado una vez, como Marlon Brando -‘El rostro impenetrable’-, Johnny Depp -‘The Brave’- o Charles Laughton –‘La noche del cazador’- ¡Que maravilla!. Algunos lo probaron y se quedaron como Jerry Lewis o Clint Eastwood, que encontró como director el reconocimiento que nunca había tenido como actor. Orson Welles aceptaba actuar en todo tipo de films para poder dirigir los que realmente le interesaban. También a las actrices les ha picado el bichito, Barbra Streisand y Jodie Foster, por ejemplo. A los directores les cuesta más ponerse a actuar. John Huston fue uno de los más activos en este campo. Otra cosa es realizar una aparición en las propias películas, como siempre hacía Hitchcock. Tarantino se reserva un pequeño papel en su ultimo film. Charles Chaplin es el ejemplo más claro: fue un actor y un director genial e irrepetible.

              Carlos Mir