El físico Jorge Wagensberg Lubinski (Barcelona, 2 de diciembre de 1948) siempre me ha parecido un gran divulgador, un sabio.

Hijo de padres polacos, es profesor de Teoría de los Procesos Irreversibles en la Facultad de Física de Barcelona desde 1981 y dirige un grupo de investigación en biofísica.

Una entrevista en la radio, hablando fundamentalmente de su último libro editado por Tusquets (del que hablaré próximamente en otra entrada) hace unos meses, “Más árboles que ramas: 1116 aforismos para navegar por la realidad”.

Wagensberg sostiene que mientras los refranes sirven  para cerrar conversaciones, los aforismos tienen, casi, la condición contraria, es decir, abrir conversaciones, charlas.

Todo esto me hace reflexionar sobre el auge actual de los aforismos en internet, debido sobre todo a twitter y otros servicios de microblogging. Las nuevas tecnologías parece que le están insuflando nueva vida y su búsqueda de la síntesis cada vez genera más interés.

El aforismo es una declaración u oración concisa que pretende expresar un principio de una manera sucinta, coherente y en apariencia cerrada.

El término aforismo parece que fue utilizado por primera vez por Hipócrates como una serie de proposiciones relativas a los síntomas y al diagnóstico de enfermedades. El concepto fue aplicado después a la ciencia física y, posteriormente, generalizado a todo tipo de principios.

Los aforismos son el resultado de la experiencia, han sido utilizados frecuentemente en aquellas disciplinas que carecían de una metodología de estudio o un método científico, como la agricultura, la medicina, la jurisprudencia y la política.

No deja de ser curioso que la era de las nuevas tecnologías nos permita disfrutar de nuevo de los aforismos.

Para cerrar este post un par de aforismos de Wagensberg y que invitan a la reflexión.

“Cuando una idea no cabe en una frase es porque le falta esencia y (o) porque le sobran matices”

“Los aciertos despiertan la autoestima y adormecen la capacidad para aprender”

José López Pérez