Con algo de retraso con respecto a lo habitual, esta sección que creó mi buen amigo y gran persona Oti Rodríguez Marchante, vuelve una vez más a la red.

Esta sección como es sabido por los habituales de nosolocine.net la escriben el propio, Oti, Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos, Carlos Mir y el editor y creador de la página (es decir, yo mismo, este humildísimo Jose López Pérez que teclea en estos momentos esta intro).

En esta ocasión es Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos el autor del personaje de la semana. Amigo y una de las personas que más impulso y lucidez aportan a nosolocine.net

Os dejo con él y con su visión del Juez en el cine.

El estreno de esta excelente película que es “Érase una vez en Anatolia”, de Nuri Bilge Ceylan, de la que alguien se ha atrevido a decir que es un truño (término que, por cierto todavía no está aceptado porla RealAcademiaEspañola), vuelve a poner de actualidad a un personaje muchas veces tratados en el cine como es el personaje del juez. Los jueces, para bien o para mal, están de actualidad (por no decir de moda que queda menos serio) en la sociedad actual, pero en el cine llevan siendo protagonistas desde los inicios del mismo. El juez de “Érase una vez en Anatolia”, es un juez atormentado, a la busca de un cadáver, pero que lleva su propio cadáver dentro. Los jueces que ha dado el cine han sido y son de todo calado. En la memoria cinematográfica siempre quedará el magnífico juez Dan Haywood (un Spencer Tracy extraordinario), de “Vencedores y vencidos” (1961), de Stanley Kramer, un humilde juez de pueblo que tiene que presidir el tribunal del famoso juicio de Nuremberg. No menos lejos queda en el recuerdo Paul Newman como “El juez de la horca” (1972), de John Houston, inspirado en un juez auténtico como fue Roy Bean, que se hacia llamar a sí mismo “La ley al Oste del Pecos”. Y si se habla del futuro, ningún aficionado puede ignorar al Juez Dredd, nacido en el cómic, pero proyectado a la pantalla grande por Sylvester Stallone, bajo la dirección de Danny Cannon y donde la aplicación de la justicia se hace en el acto. Tres jueces muy distintos, tres formas de aplicación de la justicia, pero todos ellos proyectados por el cine, en su estado más puro. Sin temor a equivocarse mucho, el cine anglosajón, el británico y el estadounidense, ha tratado con mayor asiduidad el mundo de los jueces, quizás porque allí el juez no es un personaje tan intocable como en el resto de los países, especialmente los mediterráneos, donde hay pocos ejemplos de películas con jueces protagonistas, aunque si hay que recordar como un gran documento histórico la serie de televisión “Falcone. Un juez contra la mafía”, sobre el juez Giovanni Falcone, asesinado por la mafia en 1992. Y para demostrar que la presencia de un juez puede incluso estar en una película erótica no nos olvidemos de “La juez y su erótica hermana”, una película dirigida en 1976 por Lucio Fulci. En definitiva, todos han sido jueces muy diferentes al atormentado juez de “Érase una vez en Anatolia”, un personaje tan sugerente como sugestivo.

 

 

Ruiz de Villalobos