Iniciamos hoy una nueva sección en nosolocine.net que espero que os guste e interese y que nos genere alegrías. En esta nueva sección hablaremos de restaurantes y de aspectos del ocio que no figuren en otras secciones, valga la redundancia.

Arrancamos hablando del Koy Shunka mi restaurante favorito y que por diferentes motivos hacía tiempo que no visitaba (la crisis, la mayor dificultad en poder reservar mesa,…).

Es un japonés que tiene una gran materia prima y con toques modernos, atrevidos, cercanos al universo de Ferrán Adriá, un habitual del local, cuando sus múltiples actividades se lo permiten.

El Shunka ya era un gran restaurante, de referencia, en el que la tradición y la gran calidad del producto brillaban, pero su hermano menor  –es de los mismo propietarios- es el no va más en su estilo.

El Chef Hideki Matsuhisa (Toyota, Japón, 1972) aprendió el arte de la cocina muy pronto, su padre tenía un restaurante. Llegó a Barcelona en 1997, con 25 años. Abrió el Shunka en 2001 y en 2008 el Koy Shunka.

Situado en una pequeña calle, paralela a la del Shunka, muy cerca de la catedral de Barcelona, el Koy Shunka tiene grandes peculiaridades. Sus precios no son baratos pero su relación calidad precio es óptima. Recientemente ha obtenido su primera estrella Michelin y eso que lleva solo 4 años abierto.

Los cocineros trabajan cara al público, para eso es recomendable reservar barra en lugar de mesa, aunque hay que aclarar que no hablamos de la típica barra giratoria, sino de que se cocina delante del comensal, con una gran precisión y pulcritud. La visión de por sí casi es un espectáculo, cada uno de los cocineros tiene una especialidad, aunque dominan varias, puedes ver como elaboran sushi o cualquier especialidad. La carta cambia con mucha frecuencia.

En el Koy Shunka se puede degustar una excelente cerveza japonesa de barril bien tirada (algo bastante insólito en Barcelona) o vinos por copas, además su carta de vinos destaca poderosamente.

He ido probando la mayoría de platos y me parecen exquisitos el atún soasado (no lo he probado mejor en ningún sitio), el sushi, el sashimi, la deliciosa ternera de Kobe que aparentemente parece algo cruda pero que es extraordinaria, con varias texturas, los fideos con secreto de ibérico y además los postres tienen sello propio.

El Koy Shunka es uno de esos escasos lugares en los que se rinde culto a la tradición y a la modernidad al mismo tiempo, donde se innova, se sigue la tradición y donde se disfruta con la comida y la bebida a mansalva. Estamos ante un restaurante que hay que visitar por lo menos una vez en la vida.

José López Pérez

Fotos: José López Pérez