Home / Cine Español / El Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: El feo, el malo y el malísimo

El Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: El feo, el malo y el malísimo

Entre los estrenos de esta semana no tenemos al “bueno”, pero sí al feo y al malo, y además también el malísimo. El asilvestrado Mario Casas en “Bajo la piel de lobo”, a Pablo Escobar metido en las carnes de Javier Bardem y al mismísimo Stalin medio muerto y meado en la alfombra de su “dacha”. Un fin de semana para ir a aprender moral a la sala de cine. Hay que decir que Armando Ianucci y “La muerte de Stalin” es lo más provechoso de los estrenos. Y que no ha tenido excesivo aplauso lo último de Fernando León.

Carlos Boyero

Y no importa el tema, sino su tratamiento. De acuerdo. Mi problema con Loving Pablo no es ya el abusivo déjà vu con el personaje y el argumento, sino que defrauda mis expectativas. Es una película que veo bien, correctamente narrada, en la que no miro el reloj, y que escucho peor. No por la calidad de sus diálogos sino por su entendible rodaje en inglés, pero también anacrónico para el oído, al escuchar la lengua de Shakespeare con feroz acento colombiano. Suena muy raro.

Luis Martínez

Ya desde el principio, la película arranca con unas decisiones primero discutibles y luego hasta equivocadas. Toda Loving Pablo discurre sobre la voz en off de la amante (siempre en su sitio Penélope), lo que por fuerza debería limitar o, cuanto menos, definir el punto de vista. Y no, lo que vemos acaba por contarlo todo desde una posición omnisciente donde la narradora aparece y desaparece de forma tal vez arbitraria.

Nando Salvá no amaga y lo titula: Una barriga y su narco, y dice:

La película de Fernando León de Aranoa no cuenta nada de relieve que no haya sido abordado con más detalle y autenticidad durante las tres temporadas de ‘Narcos’.

 

Jordi Costa

La muerte de Stalin extrae su infalible y lacerante comicidad de una materia prima que, sin duda, no es un material noble: el patetismo del hombre común, atemorizado frente a la monstruosidad tentacular del poder.

Alberto Luchini

Los diálogos y encuentros entre estos politicastros se mueven entre el absurdo y el surrealismo y todos ellos son tratados por el director con idénticos desdén y desprecio, sin que ni uno solo salga indemne. Y los actores, todos tan brillantes como cabe esperar de un reparto de semejante talento, se implican plenamente en la sátira, con interpretaciones cuasiesperpénticas que convierten sus personajes en aborrecibles mamarrachos ambiciosos y semidescerebrados.

Oti Rodríguez Marchante:

Los diálogos, la electricidad entre personajes y momentos, la sencillez sin pretensiones de la puesta en escena y la juerga tragicómica sobre el personaje y sus aledaños son devastadores. Y merecedores al menos de otra oda de Neruda al camarada Stalin.

Javier Ocaña

Entre sus valores destaca la excelente fotografía de Aitor Mantxola, tanto en interiores como en exteriores, tanto en escenarios diurnos como nocturnos, que junto a la notable partitura de la casi novel en cine Paloma Peñarrubia acaban otorgando a la película, muy pasada de metraje pero con elegancia en la puesta en escena, de un envoltorio muy aparente. Es, sin embargo, en su fondo donde Bajo la piel de lobo se queda en tierra de nadie.

Quim Casas

Funciona mejor cuando el personaje se expresa con gestos y gruñidos antes que con palabras, es decir, antes que entre en contacto con esa civilización en busca de dinero y una mujer que le acompañe en su asumida soledad. Mejor en lo contemplativo que en lo activo. Mejor en la fusión entre individuo y personaje que entre individuos.

Oti Rodríguez Marchante

La película no llega a apasionante, ni propone dilemas profundos sino más bien elementales, pero, misteriosamente, consigue enganchar por la pericia del director para llevar al espectador siempre un paso por delante, incómodo y en alerta porque apesta a sobresalto y tragedia. «Bajo la piel de lobo» tiene el empaque de fábula moral sobre el hielo y el deshielo, pero la cosa es y ahora qué hace uno con ella.

Esta semana no he podido completar el Martes Crítico con algunos de los comentaristas habituales porque no he estado atento “al papel”, y se me han escapado Salvador Llopart (que recuerdo que era mucho más templado con la película de Aranoa) o Sergi Sánchez. Tendría que haberme sumergido mucho más para pescarlos en la red, pero, francamente, ya no estoy para chapuzones. La próxima estaré más atento.

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

Check Also

Crítica de Oti Rodríguez Marchante de “Los 50 son los nuevos 30”: Drama en salsa de comedia

Uno de los estrenos destacados de este fin de semana es “Los 50 s0n los …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *