Aunque con algo de retraso sobre su habitual ubicación de los viernes, vuelve esta sección y es en esta ocasión Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos el que nos acerca a la figura del pintor en el cine. Os dejo directamente con él.

El estreno de “Renoir”, la magnífica película de Gilles Bourdos, con un soberbio Michel Bouquet como Pierre-Auguste Renoir, vuelve a poner de actualidad el tratamiento que el cine ha hecho y hace de la vida y la obra de pintores de todas las épocas. Lo cierto es que cine y pintura forman un tándem muy agradecido y que, en general, la mayoría de las películas que se han dedicado a los pintores y pintoras son de excelente calidad. Cada una en su estilo y según el artista, pero todas han aportado nuevas miradas e interpretaciones sobre esos maestros de la luz y el color. Un recorrido rápido, pero no exhaustivo, sobre el cine dedicado a los artistas pintores, desgrana una serie de películas de indudable interés, que jugando con la realidad, pero también aportando las imprescindibles dosis de ficción (cómo ocurre con “Renoir”, donde no solo se narran los últimos días del pintor si no su relación con su hijo Jean, convertido más tarde en un cineasta de referencia enla Historiadel cine), dibujan con acierto la vida y milagros de nombres fundamentales enla Historiadel Arte. En la memoria de cualquier buen aficionado está una película mítica sobre un pintor mítico como es “El loco del pelo rojo”, la magnífica aproximación que Vincente Minnelli hizo en 1956 de Vincent Van Gogh, con unos inolvidables Kirk Douglas como Van Gogh y Anthony Quinn como Paul Gauguin, sin olvidar, unos años antes, en 1952, la maravillosa recreación que José Ferrer, de la mano de John Houston, hizo del atormentado pero genial Henri de Touloue-Lautrec, en “Moulin Rouge”. Lo mismo se puede decir de otro título clásico de los años 60 como es “El tormento y el éxtasis” (1965), basado en un libro de Irving Stone y con Carol Reed como director, donde se puede asistir a un duelo de titanes entre Charlton Hestob, como Miguel Ángel, y Rex Harrison, como el Papa Julio II, cuando este último le encargó al famoso artista que pintara el techo dela CapillaSextina.Y, evidentemente, recordar el documental del francés Henri-Georges Clouzot sobre la obra de Pablo Ruiz Picasso en “El misterio de Picasso” (1956).


No menos importante en este apartado de grandes pintores recreados por grandes cineastas es “Goya en Burdeos” (1999), donde Carlos Saura dibuja a un Francisco de Goya y Lucientes de 82 años exiliado en Burdeos, que reconstruye para su hija Rosario los acontecimientos que marcaron su vida y donde la interpretación de un gran Francisco Rabal y la fotografía de Vittorio Storaro son dos valores añadidos que hacen de la película la mejor que se ha hecho sobre el pintor aragonés, porque no hay que olvidar que siete años más tarde, en 2006, Milos Forman con “Los fantasmas de Goya” volvía a incidir sobre el famoso astista.

Más recientemente el cine ha tocado con mayor asiduidad la vida de pintores famosos. Y así, no se puede olvidar una película de una belleza estética impresionante como “La joven de la perla”, realizada en 2003, donde Peter Webber ponía su mirada sobre el pintor Johannes Vermeer, al que daba vida Colin Firth, y su relación con la joven Griet (una arrebatadora Scarlet Johansson), que le serviría de modelo para su famoso cuadro “La joven de la perla”. En estos últimos veinte años son muchas las películas dedicadas a pintores o pintoras y así en una lista, siempre incompleta, se pueden recordar películas como “Basquiat”, (1996), de Julian Schnabel, con Jeffrey Wright como Jean Michel Basquiat; “El amor es el demonio” (1998), de John Maybury, con Derek Jacobi como Francis Bacon; “Frida” (2002), de Julie Taymor, con Salma  Hayek como Frida Kahlo, y “Modigliani” (2004), de Mick Davis, con Andy Garcia como Amadeo Modigliani.

Como se puede comprobar cine y pintura forman un buen binomio que, ahora, con “Renoir” se enrique todavía más.

Ruiz de Villalobos