El personaje de la prostituta es un personaje recurrente en la historia del cine y tan antiguo en las películas como la propia existencia del cine. En este sentido remito al excelente libro de la profesora Juana Gallego Ayala, “Putas de película (Cien años de prostitución en el cine”, editado por Luces de Gálibo, donde se podrá comprobar la larga historia de la presencia de la mujer prostituta en el cine. Todo esto viene a cuento porque uno de los estrenos de la semana, el más importante, según mi mirada, no tan sólo de la semana, sino del mes de marzo, es la última y magnífica película del director chino Zhang Yimou, “Las flores de la guerra”, donde un grupo de prostitutas chinas tiene un papel relevante en una historia basada en hechos reales, acontecido en diciembre de 1937, durante la guerra chino-japonesa cuando el ejército nipón devastó (más de 300.000 civiles muertos), la ciudad china de Nankín. El personaje de la prostituta adquiere en la película de Zhang Yimou dimensiones épicas cuando las muchachas que trabajan en un prostíbulo se refugian en un convento de chicas católicas y viven junto a ellas, primero distanciadas y después unidas por la situación límite por la que pasan, para, finalmente, llevar a cabo un ejemplar acto de solidaridad y valor. Esta dimensión humana y solidaria de la prostituta, basada en hechos reales, pero, evidentemente potenciada por Zhang Yimou, es también recurrente en el cine. Son muchas las películas que, de una forma u otra, dan dimensión al personaje de la prostituta, más allá de las características de su profesión: dar placer al hombre, y es cierto que en películas puntuales y de diferentes épocas desde “Irma, la dulce” a “Pretty Woman”, la figura de la mujer prostituta ha ido evolucionando hasta presentar, como en el caso de las prostitutas de “Las flores de la guerra” (ellas junto a las chicas católicas son esas flores de la guerra), unos personajes que por encima de su condición profesional de prostitutas son mujeres con los mismos sentimientos, emociones y deseos que las que no tienen que practicar la prostitución. Zhan Yimou con esta película, con este trozo de la historia que no había sido llevado al cine hasta ahora (la película está basada en una novela que recoge este hecho histórico), reivindica el heroísmo y la solidaridad de un grupo de mujeres, llevadas por distintas causas a la práctica de la prostitución, pero que no han perdido su dimensión humana, su capacidad de sacrificio y su valentía. Una película tan excepcional como esas mujeres que se ofrecieron voluntariamente al sacrificio para que se salvara la inocencia pese a los horrores de la guerra.

 

Ruiz de Villalobos