Esta sección (el personaje de la semana) fue creada por Oti Rodríguez Marchante. La escribián por turno rotatorio o centro de interés el propio Oti, Ruiz de Villalobos, Carlos Mir y José López, editor y creador de nosolocin.net (que firma esta breve intro). Durante los últimos meses la sección estaba “mising”. Hoy vuelve con esplendor con un “ya” totalmente recuperado Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos. En próximas entregas invitaremos a que escriban otros miembros del staff e incluso algún guest star para que cada semana tengamos, por lo menos, un personaje.

De esta forma la próxima semana el personaje será Bruce Lee, lo firmará J.L.P., y será con motivo del estreno de “The Grandmaster” de Wong Kar Wai.

Os dejo directamente con el incombustible Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos.

 

Esta semana el personaje de la semana es doble, porque el estreno de “En la flor de la vida”, de Nick Quinn, una deliciosa película francesa que, por desgracia, va a pasar, con toda seguridad, desapercibida en la cartelera española, vuelve a plantear el eterno tema de la relación entre padres e hijos, uno de los aspectos más importantes de la sociedad humana, donde se dan más conflictos y, a la vez, más reencuentros.

Desde sus inicios, el cine ha tratado este tema desde muy diferentes perspectivas como por ejemplo en “El chico” (“The Kid”, 1921), donde Charles Chaplin se convierte en el padre adoptivo del pequeño Jackie Coogan cuando es abandonado por su madre. Curiosamente todos los géneros han tratado, de una forma u otra, esta relación, desde el cine negro  (“Camino a la perdición”, Sam Mendes, 2002), a la comedia (“El noviazgo del padre de Eddie” (Vincente Minnelli, 1963), pasando por el drama (“La habitación del hijo”, Nanni Moretti, 2001), el western (“Shane”, George Stevens, 1953) o la aventura (“Indiana Jones y la última Cruzada” (Steven Spielberg, 1989), en una amplia y profunda demostración de que la relación entre padres e hijos forma parte indeleble de la naturaleza humana y que en cualquier circunstancia estas relaciones aparecen como sujeto o como complemento en una historia. Hay una larga lista de películas sobre el tema que van desde  “Kramer contra Kramer” (Robert Benton, 1979) a “La vida es bella” (Roberto Begnini, 1997), pasando por “En la habitación” (Todd Field, 2001), “Pozos de ambición” (Paul Thomas Anderson, 2007), “Martin (Hache)” (Adolfo Aristarain, 1997), “Yo soy Sam” (Jessie Nelson, 2001), “Los descendientes” (Alexander Payne, 2011) o “En la casa” (François Ozon, 2012), por poner tan sólo algunos ejemplos. Más recientemente han llegado a nuestras pantalla varias películas donde se tratan estas relaciones entre padres e hijos como puede ser “After eart” (M. Night Shyamalan, 2013), “Cruce de caminos” (Derek Cianfrance, 2012) “De tal padre, tal hijo” (Hirokazu Kore Eda, 2011), “Ismael” (Marcelo Piñeyro, 2013), y está a punto de estrenarse “¿Qué hacemos con Maisie? (Scott McGehee y David Siegel, 2012), con lo que se demuestra que el eterno tema de las relaciones entre padres e hijos seguirá vigente en el cine, como ocurre con “En la flor de la vida”, un reencuentro entre un padre y un hijo, eso sí gracias a la figura, casi mágica, de una mujer.

 

Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos